Hansi Flick contra las críticas: el Barça quiere revancha en Girona

Raphinha vuelve y en el Barça lo sienten como una bendición. No es solo un regreso médico: es un regreso emocional. Tras dos semanas fuera por una sobrecarga en el aductor derecho, el brasileño se perfila como la gran novedad del once de Flick para visitar al Girona en Montilivi, un partido que huele a examen final tras el golpe brutal del 4-0 ante el Atlético en Copa.

Flick necesita algo más que táctica: necesita recuperar el alma del equipo. Y ahí entra el extremo como si fuera un interruptor. Con Raphinha en el once, el Barça nunca ha perdido esta temporada, un dato que ya no suena a casualidad, sino a diagnóstico. Porque su impacto no se mide solo en goles: se mide en intensidad, en presión, en liderazgo y en esa capacidad de contagiar al resto cuando el partido se vuelve pantanoso.

El técnico alemán también sopesa retoques respecto al Metropolitano. Marc Bernal aparece como alternativa para acompañar a Frenkie de Jong en la medular, buscando más equilibrio y piernas frescas. En ataque, Lewandowski podría recuperar su sitio por Ferran Torres, mientras Fermín López, uno de los pocos que salió vivo del naufragio copero, apunta a repetir como mediapunta, sosteniendo la creatividad en medio del ruido.

En defensa, el debate existe pero no arde. Ahora mismo, parece complicado sacar del once al bloque formado por Cubarsí y Eric García en el eje, con Koundé y Balde en los laterales. Aun así, Flick no descarta que Araújo o Gerard Martín entren en escena, y también está sobre la mesa la opción de adelantar a Eric al pivote, lo que abriría una plaza en el central izquierdo.

Hay dos nombres que no se discuten: Joan García y Lamine Yamal. El portero quiere limpiar su imagen tras encajar cuatro goles y el joven extremo necesita responder al foco que lo persigue. En un Barça donde cada detalle se amplifica, Montilivi se convierte en el escenario perfecto para reivindicarse… o para seguir sangrando.

El Barça llega herido, pero no roto. Y si algo enseña esta temporada es que el equipo de Flick tiene una identidad clara: sin Raphinha pierde sentido, y con él recupera colmillo. Por eso, ante el Girona, la consigna parece escrita en piedra: talismán Raphinha… y diez más. @mundiario