Irmgard Furchner: de secretaria a presunta bestia nazi acusada de colaborar en la muerte de 11.000 personas

En Stutthof, los prisioneros recibían el beso de la muerte sin haber preparado las monedas para Caronte. Según explica el historiador Stefan Hördler en ‘Ordnung und Inferno’, se formaba un verdadero teatrillo antes de acabar con su vida en este campo de concentración nazi ubicado en Danzig. Un SS disfrazado de médico recibía a los reos, les preguntaba su nombre y les invitaba a pegar la espalda a la pared para tomarles medidas. Cuando la víctima estaba preparada, de una trampilla oculta salía la punta de un fusil y, pocos segundos después, también la bala. Acto seguido se transportaba el cadáver al crematorio.

De esta guisa –aunque también a golpe de gas Zyklon-B– los nazis acabaron con la vida de… Ver Más