Israel proyecta un “corredor de la muerte” para presos palestinos con “cabinas de observación”

Israel ha comenzado a dar forma física a una de las medidas más controvertidas impulsadas por el ala ultranacionalista del Gobierno de Benjamín Netanyahu. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, ha anunciado el inicio de las obras de una instalación penitenciaria que incluirá un espacio específico para ejecutar mediante la horca a palestinos condenados a muerte.

El propio Ben Gvir difundió un vídeo en el que aparece junto a los primeros elementos de la construcción y celebró que el proyecto avance después de que la Knesset aprobara en marzo una ley que establece la pena capital para determinados presos palestinos condenados por tribunales militares por el asesinato de ciudadanos israelíes.

La iniciativa no se limita a crear un lugar de ejecución. Según la información difundida por medios israelíes, el complejo contempla una zona de observación acristalada desde la que familiares de víctimas de atentados podrían presenciar los ahorcamientos. El proyecto incorpora así un componente deliberadamente público y ejemplarizante a una pena que Israel apenas ha utilizado en su historia.

Prometimos y cumplimos”, ha proclamado Ben Gvir al presentar las obras. El ministro, una de las figuras más radicales de la coalición de Netanyahu, ha convertido la política penitenciaria y la pena de muerte en uno de los emblemas de su gestión. La ley aprobada por el Parlamento israelí establece que las ejecuciones deberán realizarse en un plazo determinado después de la sentencia y afecta fundamentalmente a palestinos juzgados por tribunales militares en relación con ataques mortales contra israelíes.

La norma no se aplica de la misma manera a los ciudadanos israelíes, incluidos los colonos, sometidos al sistema civil y a tribunales civiles. La medida se inserta, por tanto, en un sistema judicial diferente para palestinos de los territorios ocupados. Israel ha recurrido históricamente de forma extraordinariamente excepcional a la pena de muerte. La ejecución más conocida fue la del criminal de guerra nazi Adolf Eichmann, ahorcado en 1962 después de ser condenado por su participación en el Holocausto. Con esta instalación, la pena capital dejaría de ser una posibilidad excepcional para convertirse en un mecanismo institucionalizado dentro del sistema penitenciario militar.

 

Una sala para ver las ejecuciones

El proyecto adquiere una dimensión particularmente polémica por la prevista área de observación. La existencia de una tribuna o espacio acristalado permitiría que familiares de víctimas contemplasen directamente las ejecuciones. Ben Gvir ha defendido esta posibilidad apelando a la existencia de mecanismos similares en otros países. Pero el planteamiento introduce una dimensión de escarmiento público en una política que ya está provocando una fuerte controversia dentro y fuera de Israel.

El ministro ha utilizado repetidamente un lenguaje de castigo colectivo y venganza. En una entrevista en el podcast de Rom Braslavski, un ex soldado secuestrado el 7 de octubre durante el ataque de Hamás, Ben Gvir prometió que trataría de permitirle participar directamente en algunas ejecuciones. “Usted es la persona indicada en el lugar indicado para llevar a cabo ahorcamientos y ejecuciones uno tras otro”, dijo el titular de Seguridad. “No merecen vivir”, sentenció.

Ben Gvir defendió en esa misma entrevista la necesidad de “asesinar cada noche a 30 o 40 palestinos en Gaza”, argumentando que “ni siquiera son personas”. El dirigente ultraderechista del Otzmá Yehudit, también ha hecho un repaso sobre su llegada al Ministerio. “Durante mis visitas a las cárceles, solía haber mermelada, chocolate, televisores, tenis de mesa y carne, era una locura”, dijo incrédulo en el podcast. “Hoy nos enfrentamos a una realidad completamente diferente. Están sufriendo, lo están pasando mal y se encuentran en una situación terrible. Me alegra que estén sufriendo”, presumió.

De las cárceles a los territorios ocupados

Desde su llegada al Ministerio de Seguridad Nacional, Ben Gvir ha impulsado una política penitenciaria mucho más severa, mientras organizaciones de derechos humanos han denunciado abusos, falta de atención médica y condiciones de reclusión degradantes. Según datos recopilados por Médicos por los Derechos Humanos Israel, al menos 104 detenidos palestinos han muerto bajo custodia israelí desde octubre de 2023, en circunstancias que la organización vincula en numerosos casos con torturas, negligencia médica o privación de alimentos.

El debate se produce además en un contexto de máxima tensión tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra en Gaza. La seguridad israelí se ha convertido en el argumento central de una política que combina operaciones militares, endurecimiento penitenciario, expansión del armamento entre civiles y nuevas medidas contra los palestinos. Ben Gvir ha sido uno de los principales defensores de esa transformación.

 

El endurecimiento penitenciario forma parte de una política más amplia. Desde que Ben Gvir asumió el cargo, las autoridades han facilitado también un incremento extraordinario de las licencias de armas para ciudadanos israelíes. Muchas de esas armas han terminado en manos de colonos de Cisjordania, donde las organizaciones de derechos humanos denuncian un aumento de la violencia contra comunidades palestinas.

El ministro también ha promovido iniciativas especialmente controvertidas en materia penitenciaria. Entre ellas figura su propuesta de construir un foso con cocodrilos alrededor de una prisión de máxima seguridad en el desierto del Néguev para impedir posibles fugas. Un tribunal israelí paralizó temporalmente el proyecto después de que organizaciones de protección animal cuestionaran sus consecuencias. @mundiario