La derrota republicana en las elecciones de mitad de mandato ha abierto una profunda grieta dentro del partido de Donald Trump. Y uno de los primeros en poner sobre la mesa el coste político de la guerra en Irán ha sido el vicepresidente J. D. Vance, que no ha ocultado su indignación ante el resultado electoral. En una extensa publicación en redes sociales, ha señalado directamente al conflicto como la principal causa del desastre en las urnas.
«La razón por la que perdimos fue la guerra. El propio presidente lo dijo anoche», escribió Vance este miércoles.
Sus palabras suponen un reconocimiento especialmente significativo porque la intervención militar ha sido una de las grandes apuestas de la Administración Trump y una decisión que el vicepresidente había defendido públicamente. Pero Vance no se limitó a identificar el problema. También lanzó un reproche a quienes consideran que el conflicto podía justificar el coste electoral asumido por los republicanos.
«Si quieres argumentar que valió la pena, que perder el Senado por los próximos seis años mereció la pena, entonces hazlo», añadió.
El mensaje refleja la dimensión de una derrota que ha dejado a Trump sin el control de las dos cámaras del Congreso durante el resto de su mandato. Los demócratas han conseguido imponerse incluso en territorios tradicionalmente republicanos, en una noche electoral que ha puesto en cuestión la capacidad del presidente para mantener unido a su electorado.
La guerra en Irán y el coste de la vida pasan factura
Vance también repasó otros factores que, a su juicio, contribuyeron al resultado. En segundo lugar situó la economía doméstica, especialmente el encarecimiento de la vida y la aceleración de la inflación. El aumento del precio de los combustibles, relacionado con la guerra en Irán, ha complicado todavía más el mensaje económico de la Casa Blanca.
El vicepresidente aseguró que un encuestador al que respeta le había advertido de que la comunicación republicana sobre la economía no había sido suficientemente contundente. «Estoy seguro de que eso es cierto», reconoció. La admisión apunta a una dificultad que el partido no ha conseguido resolver: convencer a los ciudadanos de que sus políticas están mejorando su situación cotidiana.
La derrota en Texas ha sido uno de los golpes más simbólicos. La demócrata Gina Hinojosa ha conseguido desbancar al republicano Greg Abbott y convertirse en la primera mujer hispana en gobernar el estado. El resultado demuestra que el descontento ha alcanzado incluso territorios donde los republicanos confiaban en conservar una ventaja sólida.
Vance abre otro frente dentro del Partido Republicano
El vicepresidente también anticipó una nueva batalla interna en torno a la política migratoria. Según escribió, algunos dirigentes republicanos podrían utilizar el resultado electoral para reclamar cambios de rumbo e incluso defender una amnistía para determinados inmigrantes.
Vance se mostró dispuesto a revisar algunos aspectos de la aplicación de las leyes migratorias, como aumentar la presión sobre las empresas que contratan a trabajadores sin autorización. Sin embargo, rechazó de plano cualquier propuesta de amnistía:
«Cualquiera que promueva una amnistía les está mintiendo», advirtió.
El mensaje deja al descubierto las tensiones que se avecinan en el Partido Republicano. La guerra, la inflación y la inmigración aparecen como tres asuntos centrales de una discusión que puede marcar la segunda mitad del mandato de Trump.
Además, las declaraciones tienen una dimensión personal para Vance, considerado uno de los posibles aspirantes a liderar la candidatura republicana en las próximas presidenciales. Su diagnóstico de la derrota no solo cuestiona una decisión de la Casa Blanca: también le permite marcar distancias y abrir un debate sobre el rumbo que debe tomar su partido. @mundiario
