Un debilitado Johnson, cuyo liderazgo está en entredicho tras la pérdida de dos escaños en unas elecciones locales que han provocado la dimisión del presidente de su partido conservador, utiliza una vez más la estrategia del ventilador al causar una nueva polémica para que no se hable de los problemas que tiene y que le sitúan contra las cuerdas.
El premier británico, en relación a las deportaciones, indicó: «Las únicas circunstancias en las que se podrá enviar a solicitantes de asilo a Ruanda es si llegan a Reino Unido de forma ilegal, lo que socava la seguridad y las rutas legales que tenemos. Estamos dando unos 130.000 visados a los ucranianos y tienen al menos dos buenas rutas para llegar al país», ha explicado.
Sin embargo, ha matizado que «si vienen de forma ilegal, pasan por encima de todos aquellos que lo hacen legalmente» por lo que, «en teoría, podrían ser deportados». «De todas formas, creo que esto es muy improbable», ha dicho, según informaciones del diario ‘The Guardian’.
Johnson viajó el jueves a Ruanda, donde se ha reunido con las autoridades del país y ha instado a la OTAN y los países del G7 a evitar pactar una «paz mala» para Ucrania. En este sentido, ha matizado que es importante que el fin de la guerra no implique «ceder territorio» ucraniano a Rusia.

