Por Aik Ambiorix.
Por más de 40 años hemos tratado a varias familias, ligadas al área de venta de muebles y electrodomésticos en República Dominicana. Luis e Irene fueron dos de ellos, los conocí muy jovencitos; hasta que se casaron y procrearon sus hijos, desde muy niña su hija Ivone ha mantenido una amistad inseparable por años con mi hija Leandra. Hace meses guarde silencio al recibir información de su estado de salud, era el mas parecido de todos, al que sufrimos en mi hogar, con esos familiares que te marcan la vida.
Muy temprano el pasado Jueves recibí la información del pastor Aracena con dolor que Irene había partido en ese momento, esa información reconocí de inmediato quebrantaría el corazón de muchas personas en el país; de los niños y adolescentes en Mendoza, cientos de ellos a quienes la pastora, abogada, la madre, la hermana, (todos los buenos calificativos son válidos), iniciaba sus mañanas para preparar alimentos que más tardes brindarían a los vecinitos de su iglesia junto a su hermana María, combativa, perseverante, psicóloga y cristiana. Nuestra conmoción además al estar en la funeraria, fue el ver sus niños “vecinitos pobres” haciendo guardia al lado de su ataúd cuidando el ultimo momento de su cuerpo físico que nos quedaba por algunas horas. Y saber que esos pequeños eran el mejor regalo que quizás ella quiso ver por los que lucho, en ese sector empobrecido.
Cuando un cristiano se va, no deja espacios vacíos, y no lo puede llenar la llegada de otro amigo. Cuando lo entendamos así entonces sabremos que el asunto del reino guarda mucha distancia de los conceptos materiales que bordea este confundido mundo.
Irene, gracias por tu orientación y compañía para muchos. Hasta una próxima.




