La detención de la eurodiputada de izquierdas Rima Hassan por presunta apología del terrorismo y posesión de drogas ha caldeado el debate político en Francia sobre los límites de la libertad de expresión, la inmunidad parlamentaria y la creciente polarización en torno al conflicto en Oriente Próximo.
El arresto de Hassan, una activista franco-palestina de 33 años, no puede analizarse únicamente como un episodio judicial. Su figura, vinculada a La Francia Insumisa (LFI), se sitúa en el centro de una batalla política que atraviesa la sociedad francesa, el posicionamiento ante el conflicto israelí-palestino, la guerra en Irán y la gestión del discurso público en redes sociales.
La investigación se origina en un mensaje publicado el 26 de marzo, en el que la eurodiputada citaba a Kozo Okamoto, responsable de un ataque terrorista en 1972 en el aeropuerto de Lod (actual Ben Gurión). La referencia fue interpretada por las autoridades como un posible caso de apología del terrorismo, lo que activó una investigación de la Unidad Nacional de Lucha contra el Odio en Internet, (PNLH, por sus siglas en francés).
“Dediqué mi juventud a la causa palestina. Mientras haya opresión, la resistencia no solo será un derecho, sino un deber”, citó la eurodiputada al autor de la masacre, antiguo miembro del Ejército Rojo Japonés (JRA), que con sus dos cómplices dejó 26 muertos tras abrir fuego con armas semiautomáticas que guardaba en el equipaje. Aunque Hassan eliminó el mensaje después de ser contactada por la policía, el procedimiento siguió adelante tras una denuncia impulsada por Matthias Renault, diputado del ultraderechista Reagrupamiento Nacional (RN).
La situación penal de Hassan se complicó cuando, durante su comparecencia ante la policía judicial en París, los agentes hallaron en su bolso una pequeña cantidad de droga sintética. Este hallazgo amplió automáticamente el alcance de la investigación, incorporando posibles delitos relacionados con consumo, transporte y posesión de drogas.
Los insumisos respaldan a Hassan
Desde su líder Jean-Luc Mélenchon y otros dirigentes del partido de extrema izquierda, la detención ha sido denunciada como un ejemplo de “deriva represiva” del Estado francés. Argumentan que se trata de un intento de silenciar voces críticas con Israel y de criminalizar el activismo propalestino. De hecho, la vicepresidenta de la Asamblea Nacional, Clemence Guetté, confirmó la aprehensión de su compañera de filas y trasladó “todo el apoyo” por lo que calificó como “persecución” de activistas en las comisarías de Francia.
“La presión sigue aumentando sobre quienes denuncian el genocidio en Gaza y la colonización en Palestina”, ha lamentado Guetté en una publicación de redes sociales en la que carga contra “la campaña mediática y política, en las redes sociales, y las campañas de desinformación organizadas desde Israel”.
La diputada también sacó a colación que dentro de dos semanas se debate la Ley Yadan en el Parlamento, “cuyo objetivo es castigar cualquier crítica a la política del régimen israelí”, por lo que “la presión nunca ha sido tan fuerte”. “No bajaremos la vista. Nada ni nadie nos intimidará”, sentenció Guetté. En este sentido también se pronunció Mélenchon, quien ha asegurado que “ya no existe la inmunidad parlamentaria en Francia”. “Es intolerable. ¿Acaso la ley Yadan no se ha aprobado aún y ya se está aplicando?”, desdeñó el líder de los insumisos en su cuenta de X, donde tildó al cuerpo que detuvo a Hassan de “policía política”.
La Francia Insumisa, en el ojo del huracán
La detención no surge en el vacío. Hassan ya había sido objeto de denuncias previas por declaraciones consideradas favorables a la “resistencia armada palestina”, en una denuncia que data de diciembre de 2024 registrada por el Observatorio Judío de Francia. La eurodiputada, quien califica abiertamente al Estado israelí como “terrorista”, rechazó las acusaciones y las vinculó con una supuesta campaña en su contra.
La fundadora del Observatorio de Campos de Refugiados y el colectivo Acción Palestina Francia ha estado en los últimos meses en el ojo del huracán, igual que el resto de su partido. Hassan fue la activista que intervino en un conversatorio en el campus en Lyon del Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po), el cual resultó en el linchamiento de Quentin Deranque, un joven estudiante de 23 años y militante nacionalista de la formación monárquica Acción Francesa que murió después de la paliza que le propinó una decena de personas, en su mayoría miembros de la Guardia Joven, un grupo de extrema izquierda antifascista en la órbita de LFI.
Deranque había acudido al campus como refuerzo de seguridad para el colectivo Némesis, un grupo feminista de extrema derecha que programó una manifestación para repudiar la presencia de Hassan en la universidad. Entre los detenidos por el asesinato se encuentra Jacques-Élie Favrot, asistente parlamentario del diputado insumiso Raphaël Arnault.
La vinculación de la Joven Guardia disuelta el año pasado con la muerte de Deranque, y la gestión de la cúpula de LFI de las acusaciones en su contra, han puesto contra las cuerdas al partido de Mélenchon, que ha visto cómo fuerzas de todo el espectro político comenzaron a responsabilizarlo de la “intoxicación” de la política y por presuntamente alentar discursos de odio y la violencia.
La vorágine en la opinión pública llevó a los insumisos a quedarse aislados de grandes pactos en las elecciones municipales de este marzo, y en los distritos en donde sí fueron incluidos en las coaliciones de segunda vuelta no se obtuvieron grandes resultados. El centroizquierdista Partido Socialista (PS), de hecho, ha mostrado su disposición a condenar a LFI al ostracismo y a levantar un frente republicano en su contra, que hasta ahora ha estado reservado para la ultraderecha de Marine Le Pen. @mundiario
