Por: Héctor E. Contreras.
Proverbios 24:3-5, 18:22 y 19:14.
La familia está compuesta por padre, madre e hijos. Fue la primera institución formada por Dios. Es un núcleo que debe resistir todas las fuerzas antagónicas, externas o internas que llegan con tal fuerza que son lo suficientemente capaces de remover los cimientos mismos que la conforman para destruirla. Se le llama nuclear, ¿Por qué razón? Porque la palabra núcleo hace referencia a diversos tipos de estructuras que son consideradas el centro o el elemento más importante de una estructura mayor en la cual están insertas. La familia es la mayor estructura que pueda existir sobre la tierra. Si cuidamos nuestra familia, las bendiciones de Dios estarán siempre con nosotros.
“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”, Efesios 5:25-27. La familia es un grupo de personas unidas por vínculos de parentesco; esto es sanguíneo, por matrimonio y adopción. Viven juntos por un período de tiempo. Constituye la unidad básica de la sociedad. Actualmente se destaca la familia nuclear o conyugal y está integrada por el padre, la madre y los hijos. Si le agregamos los abuelos, suegros, tíos y primos, pasan a ser la familia extendida; en otras palabras, la familia que está fuera del núcleo en torno al hogar. En este entorno debe prodigarse el amor, la ternura y la protección, además de preparar a nuestros hijos para la vida adulta que les espera, siempre colaborando con su integración a la sociedad. El verso 25 destaca que el hombre debe amar a su mujer, así como Cristo amó a su iglesia y se entregó por ella. El matrimonio no es una necesidad práctica, ni una cura para el deseo sexual, sino una figura de la relación entre Cristo y su iglesia. El matrimonio es una unión santa, un símbolo viviente, una preciosa relación que merece amor, atención, gozo y por último, sacrificio. Como Cristo amó a la iglesia, el esposo también debe amar a su mujer, porque es una relación que la Palabra de Dios la compara con Cristo y su entrega por su iglesia.
¿Sacrificio? Se preguntan, esto es, porque se representan situaciones donde debemos sacrificar pasiones, orgullo, envidia y lo que más ha destruido familias a través de los tiempos, es la avaricia interna que nos invade y corroe.
“El que halla esposa, halla el bien, Y alcanza la benevolencia de Jehová”, Proverbios 18:22 y “La casa y las riquezas son herencia de los padres; mas de Jehová la mujer prudente”, Proverbios 19:14. El éxito que hoy se exhibe en la libertad individual, está mal encaminado. Los individuos sólidos son importantes, pero también lo son los matrimonios sólidos. Dios creó el matrimonio para que se disfrute y además, declaró que era bueno. El matrimonio es la máxima creación para que el hombre y la mujer vivan eternamente gozosos. ¿Cómo se mantiene una conducta digna, sin mancha, tanto del uno como del otro? Hemos leído más arriba que la prudencia de la esposa es uno de los puntos más importantes para la pareja. La Biblia declara que la casa y las riquezas son herencia de los padres; mas de Jehová la mujer prudente. La conducta en el hogar encierra un compromiso compartido y en ese compartir está la capacidad de la mujer y su sabiduría, es lo que dice el siguiente verso: “La mujer sabia edifica su casa; Mas la necia con sus manos la derriba”, Proverbios 14:1. Construcción o demolición es lo que distingue a la mujer sabia de la necia. En este verso encontramos uno de los más raros proverbios sobre el comportamiento femenino. Sus manos simbolizan su actitud o su conducta.
“Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol”, Eclesiastés 9:9. En la conducta también se incluye la fidelidad, el respeto, el amor y la prudencia. Este verso, en contraste con la mayor parte de lo que leemos, vemos o escuchamos, habla al hombre a que busque en su cónyuge satisfacción y compañerismo para toda la vida. El escritor exhorta al hombre a que goce de la vida con la mujer que ama. Son muchas las tentaciones que se les presentan a las parejas, para que abandonen al otro por la excitación y los placeres que se encuentran en cualquier otra parte, cuando el matrimonio se vuelve monótono. Debo recordarte a tí, si, a tí, que el matrimonio fue instituido por Dios y lo santificó. Solo dentro de esta relación de compromiso se puede encontrar satisfacción y el amor verdadero.
Nunca permitas que lo mejor que Dios tiene para tí se desperdicie en la ilusión de tus ojos, de tu carne que se estremece en ocasiones al ser tentado. Regocíjate en tu cónyuge y entrégate de todo corazón y vivirás la gloria de Dios en tu vida.
“La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor. La lengua apacible es árbol de vida; Mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu y La boca de los sabios esparce sabiduría; No así el corazón de los necios”, Proverbios 15:1, 4 y 7. ¿Ha tratado alguien de discutir con un susurro? Difícil. Es muy difícil también discutir con alguien que insiste en contestar de manera suave. En otras palabras, la voz y palabras acaloradas casi siempre provocan respuesta airada. Para aplacar la ira y buscar la paz, siempre es recomendable escoger palabras amables, dulces, es la descripción del verso 4. Es bueno tratar por todos los medios que el hablar sea siempre apacible, con amor y dulzura, haciendo esto se convertirá en una persona sabia, porque su hablar esparce una dirección conforme a los propósitos de Dios. La dirección también incluye a los hijos, recordando que los hijos son un regalo de Dios, los cuales se convierten en razón primordial para los padres. Antes de la llegada de los hijos, solo era una pareja, hombre y mujer. Es a partir de la llegada del primer bebé, cuando se comienza a ser verdadero hombre y verdadera mujer.
El verso dos de Efesios 6 llama a los hijos a honrar a padre y madre y dice que es el primer mandamiento con promesa y entonces les irá muy bien y tendrán larga vida.
La Biblia reitera a los esposos que amen a sus esposas. ¿Cómo debe amar un hombre a su esposa? Enumeraré tres pasos que entiendo son importantes para la relación entre parejas. 1-) Debe estar dispuesto en todo tiempo a sacrificar lo que sea por ella, 2-) Debe buscar el bienestar más alto como asunto de primera importancia para la vida de ella y 3-) Debe cuidarla y amarla como cuida su propio cuerpo. Ninguna esposa debe temer a un hombre que la trate de esta manera.
Que la gracia de Dios brille en cada familia, en Cristo Jesús, nuestro Señor.




