La Francia Insumisa, en el ojo de un huracán aciago tras el asesinato de un joven ultra

La detención de Jacques-Élie Favrot, asistente parlamentario del diputado Raphaël Arnault, ha exacerbado las tensiones en la crispada política francesa y ha puesto en la diana a su partido de extrema izquierda, La Francia Insumisa (LFI), en el ojo de un huracán aciago a menos de un mes de las elecciones municipales de marzo. La Fiscalía investiga la agresión que causó la muerte del joven de 23 años, Quentin Deranque, golpeado en una brutal paliza en Lyon por varios individuos encapuchados tras una protesta organizada por el colectivo feminista de ultraderecha Némesis, contra una conferencia de la eurodiputada insumisa Rima Hassan.

Aunque el proceso judicial se encuentra en fase preliminar, y la responsabilidad penal de los hasta ahora cuatro detenidos por presuntamente haber participado en la agresión debe determinarse en los tribunales, la dimensión política del caso se ha expandido como la pólvora. La Asamblea Nacional guardó un minuto de silencio en memoria de la víctima, mientras el debate público giró rápidamente hacia la relación entre violencia política y radicalización ideológica que, para el Gobierno, la derecha y otros sectores opositores al presidente Emmanuel Macron tiene como principal responsable al partido radical de Jean-Luc Mélenchon.

El presidente de Reagrupamiento Nacional (RN), Jordan Bardella, acusó al líder de LFI de haber “abierto las puertas” de la Asamblea a “presuntos asesinos”. «La responsabilidad de Jean-Luc Mélenchon es inmensa”, recalcó el delfín de la ultraderechista Marine Le Pen, para después acusarlo de mantener “complicidad” con los grupos de ultraizquierda que él mismo ha descrito como “jóvenes compañeros”.

Mélenchon, por su parte, condenó la violencia y sostuvo que los autores de la agresión “se han deshonrado” al golpear al joven católico, estudiante de Matemáticas y militante de la formación monárquica Acción Francesa, “de una manera que obviamente conlleva el riesgo de infligir la muerte”.  

Pero el líder de LFI lo tiene difícil para desvincular a su partido de este escándalo. Favrot no es solo asistente de uno de sus diputados, sino que su jefe Arnault es además el fundador del grupo ultraizquierdista Joven Guardia (La Jeune Guarde), disuelto formalmente por el Ministerio del Interior en 2025, aunque varios testigos y medios de comunicación identificaron a varios de sus militantes en la horda que atacó a Deranque y otros dos jóvenes.

Violencia política y polarización electoral

Desde el Ejecutivo, el presidente Macron calificó a la formación como parte de la “extrema izquierda”, mientras el primer ministro Sébastien Lecornu y el ministro de Justicia Gérald Darmanin insistieron en la necesidad de reducir la retórica de confrontación política que, según afirmaron, contribuye a tensar el clima social.

Lecornu, uno de los colaboradores más estrechos y con perfil más discreto y dialogante en el Gabinete de Macron, arremetió con dureza contra la líder de LFI en el Parlamento, Mathilde Panot, por responsabilizar al Gobierno francés de no haber previsto “ninguna medida de seguridad” por la presencia de Némesis en la conferencia que Hassan daría en el campus del Instituto de Estudios Políticos (Science Po Lyon).

La Joven Guardia mata y La Francia Insumisa debería condenarla”, reclamó Darmanin durante su intervención en la Asamblea Nacional. El extitular del Interior también sacó pecho de sus labores al frente de la cartera en los últimos gobiernos hasta 2024, en los que se encargó del desmantelamiento de varias formaciones ultras, y responsabilizó a LFI de deteriorar el discurso público con su retórica.

Hay brutalización cuando se justifican las acciones de La Joven Guardia y su líder, ya condenado por violencia física, es nominado para las elecciones parlamentarias”, dijo en alusión a Arnault, que fue condenado en 2022 por “violencia intencionada en grupo”. @mundiario