La guerra cambia las elecciones en Rusia: así llega Putin a los comicios legislativos

Las elecciones legislativas de Rusia se celebran en un momento especialmente condicionado por el conflicto con Ucrania. Son los primeros comicios parlamentarios desde el comienzo de la invasión a gran escala en 2022 y llegan con una escena política en la que el margen para las fuerzas críticas con Vladímir Putin se ha reducido considerablemente.

Más de 111 millones de ciudadanos están llamados a participar para elegir a los 450 diputados de la Duma Estatal. Al mismo tiempo, varias regiones celebran sus propias elecciones y renuevan cargos locales.

La campaña se desarrolla mientras los ataques con drones han trasladado parte de las consecuencias de la guerra al territorio ruso. Moscú y otras zonas han sido escenario de incursiones aéreas, aumentando la sensación de que el conflicto ya no pertenece únicamente al frente ucraniano.

El Gobierno ha utilizado además el contexto bélico para llamar a la movilización política. Putin ha presentado la participación electoral como una muestra de respaldo a los militares desplegados en Ucrania.

Sin embargo, existe también una parte de la población que reclama poner fin a las hostilidades y abrir negociaciones. Esa división convierte a las elecciones en algo más que un trámite parlamentario: también funcionan como una fotografía del estado de ánimo de la sociedad rusa.

Rusia Unida parte con una ventaja decisiva

El partido Rusia Unida, vinculado al presidente Putin, mantiene desde hace años el control de la Duma y afronta estos comicios sin una fuerza opositora con capacidad para poner en riesgo su posición.

Las principales formaciones alternativas que sí participan pertenecen a la denominada oposición sistémica. Aunque pueden mantener diferencias con el Kremlin en determinadas cuestiones, respaldan buena parte de sus posiciones fundamentales, especialmente en relación con la guerra.

El espacio para las fuerzas abiertamente antibelicistas es mucho menor. El partido liberal Yábloko quedó fuera de la competición nacional después de que el Tribunal Supremo ruso anulase su participación. Algunos de sus candidatos, no obstante, pueden concurrir individualmente en determinadas circunscripciones.

El resultado, por tanto, tendrá menos interés por la posibilidad de un cambio de poder que por el nivel de participación y por la capacidad del sistema para mantener su estructura política actual.

Los territorios ocupados y el miedo a otra movilización

La votación también se extiende a territorios ucranianos que Rusia incorporó unilateralmente en 2022. Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón aparecen dentro del proceso electoral ruso, aunque Ucrania y buena parte de la comunidad internacional siguen considerándolos territorio ucraniano.

Fuera de las fronteras rusas también se han habilitado cientos de centros de votación para los ciudadanos que viven en otros países. La organización de estos colegios ha generado nuevas disputas entre Moscú y varios gobiernos occidentales.

Pero la cuestión que puede tener mayor impacto entre los ciudadanos rusos está relacionada con el futuro de la guerra. Desde hace meses circulan especulaciones sobre una posible nueva movilización militar. El Kremlin ha negado que exista un plan inmediato para realizarla, pero el recuerdo de la movilización anunciada en 2022 sigue presente.

Por eso, una vez cerradas las urnas, la atención no estará únicamente en los resultados. También estará en las decisiones que adopte el Gobierno después de consolidar el nuevo Parlamento y en cómo evolucione la guerra durante los próximos meses. @mundiario