Marruecos e Israel han acordado elevar el nivel de sus relaciones diplomáticas mediante la apertura de embajadas y el intercambio de representantes. La decisión supone avanzar en un proceso que comenzó en diciembre de 2020, cuando ambos países normalizaron oficialmente sus vínculos con el respaldo de Estados Unidos.
Hasta ahora, el acercamiento había avanzado sin llegar a completar el intercambio de embajadores. Israel anunció en 2022 sus planes para establecer una embajada en Marruecos, pero el proceso quedó pendiente de culminar.
El nuevo acuerdo pretende cerrar esa etapa. También recupera el objetivo de ampliar los contactos políticos entre ambos Gobiernos y dar mayor continuidad a una relación que había sufrido una ruptura importante años atrás.
Marruecos e Israel habían cerrado sus oficinas diplomáticas en 2000, después del comienzo de la Segunda Intifada palestina. El restablecimiento de los vínculos dos décadas después permitió recuperar una relación que ahora busca adquirir una estructura permanente.
Los vuelos y las inversiones ganan protagonismo
La nueva fase no se limita a las embajadas. El acuerdo contempla aumentar las conexiones aéreas directas entre Marruecos e Israel, una medida que puede facilitar tanto los desplazamientos de ciudadanos como el turismo y los contactos empresariales.
El componente económico también ocupa un lugar destacado. Ambos países pretenden impulsar las inversiones mutuas y avanzar en acuerdos destinados a facilitar las operaciones de empresas de los dos mercados.
La intención es ampliar una cooperación que ya se ha desarrollado en diferentes ámbitos desde la normalización de las relaciones. El comercio, la tecnología, la innovación y otros sectores económicos forman parte de las áreas en las que Rabat y Tel Aviv buscan profundizar sus vínculos.
El objetivo, por tanto, es que la relación deje de depender únicamente de acuerdos políticos puntuales y pase a apoyarse también en una mayor actividad empresarial y en conexiones más frecuentes entre ambos países.
Estados Unidos mantiene un papel central
El pacto se enmarca en los Acuerdos de Abraham, promovidos durante la primera Administración de Donald Trump para establecer o normalizar relaciones entre Israel y varios países árabes.
El embajador estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz, participó en el encuentro celebrado en Nueva York junto al ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, y el titular marroquí, Nasser Bourita.
Washington vinculó además el entendimiento con su posición sobre el Sáhara Occidental. Waltz destacó la reafirmación del reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el territorio, una cuestión especialmente relevante para la política exterior de Rabat.
El movimiento se produce mientras las relaciones entre Marruecos y España atraviesan un contexto especialmente sensible por la situación de Ceuta. Aunque el acuerdo con Israel no está dirigido específicamente a España, su dimensión diplomática muestra cómo Rabat continúa reforzando sus alianzas internacionales en un escenario marcado por distintos intereses regionales. @mundiario
