La guerra entre EE UU e Irán da un nuevo salto: víctimas civiles y alerta en todo el Golfo

La dimensión humana de los últimos bombardeos se refleja especialmente en Kuhestak, una localidad de la provincia iraní de Hormozgan. Allí, una vivienda en la que se celebraba una boda fue alcanzada durante la ofensiva estadounidense. Cuatro personas murieron y decenas resultaron heridas.

El Ministerio de Salud iraní elevó posteriormente a 142 el número de heridos provocados por los ataques del martes. Entre ellos figuran 61 mujeres y 44 menores de 18 años, según el portavoz ministerial Hossein Kermanpour. La cifra de fallecidos comunicada por Teherán se mantiene en 18, incluidos dos mujeres y un niño.

El Gobierno iraní ha utilizado estos episodios para endurecer su discurso contra Washington y calificar los ataques de «crímenes de guerra». El Ministerio de Exteriores ha establecido además paralelismos con otros bombardeos registrados durante el conflicto, entre ellos los ocurridos en Minab y Lamerd.

Los ataques alcanzan varios puntos estratégicos

Las víctimas no se concentran únicamente en Hormozgan. En la provincia de Juzestán, siete personas fallecieron en distintos puntos alcanzados por misiles estadounidenses, según las autoridades locales citadas por medios iraníes.

La Guardia Revolucionaria también comunicó la muerte de cuatro integrantes de su fuerza aeroespacial en Kermanshah. A ellos se suman tres miembros de la milicia Basij que, según la organización, murieron en ataques registrados en la isla de Lavan.

Estados Unidos sostiene que su operación estaba dirigida contra posiciones vinculadas a la Guardia Revolucionaria. Washington justificó la ofensiva como una respuesta a las acciones iraníes contra el transporte marítimo en el estrecho de Ormuz y contra efectivos estadounidenses desplegados en Oriente Próximo.

La sucesión de ataques y represalias deja así una dinámica especialmente peligrosa: cada ofensiva abre la puerta a una nueva respuesta y amplía el número de objetivos potenciales.

Kuwait entra en alerta ante misiles y drones

La preocupación se extiende ahora al resto del Golfo. Kuwait aseguró que sus sistemas de defensa aérea tuvieron que responder a una oleada de misiles y drones procedentes de Irán.

El Ejército kuwaití explicó que las explosiones escuchadas durante la noche estaban relacionadas con la interceptación de los proyectiles y pidió a la población que siguiera las instrucciones de seguridad.

El episodio se produce después de que Irán lanzara ataques contra instalaciones estadounidenses en Jordania, Baréin e Irak como represalia por la ofensiva de Washington. La expansión de los ataques a distintos países eleva el riesgo de una crisis regional más amplia.

Por ahora, los medios estatales iraníes no han confirmado la ofensiva denunciada por Kuwait. Sin embargo, la entrada en escena de nuevos territorios demuestra que el conflicto ya no se limita al enfrentamiento directo entre Washington y Teherán. @mundiario