Solberg, aceptó de inmediato la derrota, con un retroceso de su partido de casi cinco puntos porcentuales. Durante su mandato de ocho años, ha expandido la exploración petrolera y ha reducido los impuestos. El Partido Laborista ha hecho campaña sin embargo para llevar a Noruega en la dirección opuesta. Entre sus promesas destaca el apoyo a las nuevas industrias ecológicas, como la energía eólica, el llamado hidrógeno azul y la captura y almacenamiento bajo el océano de dióxido de carbono.
Store representa una opción moderada de la protección del clima, en comparación con fuerzas como MDG, que exige el cese inmediato de todas las prospecciones petrolíferas y poner fin a la explotación petrolera como muy tarde en 2035. Al igual que los conservadores, el Partido Laborista descarta renunciar a las ganancias del petróleo y aboga por una retirada gradual, mientras se sustituye progresivamente por otras fuentes de ingresos.
El sector petrolero, que ha estado en el centro de la campaña electoral, representa el 14% del Producto Interior Bruto noruego, más del 40% de todas sus exportaciones y sostiene unos 160.000 empleos directos. «Nuestro planteamiento parte de la base de que la demanda del petróleo está ya en declive», ha explicado el responsable del partido, Espen Barth Eide, «eso es algo que está ocurriendo por sí mismo, por la ley del mercado, por lo que no consideramos necesario legislarlo sino tender puentes hacia futuras actividades».

