La final del Mundial 2026 ha vuelto a activar un fenómeno tan enigmático como demoledor para los rivales de la selección española. El MetLife Stadium fue testigo de cómo la fortuna se alineaba nuevamente con los intereses del combinado dirigido por Luis de la Fuente.
Al filo del descanso, las alarmas se encendieron de forma definitiva en el banquillo sudamericano. El central argentino Lisandro Martínez se fue al suelo con severas molestias en su pierna y solicitó la asistencia médica de inmediato.
El zaguero del Manchester United no pudo continuar sobre el terreno de juego debido a la gravedad de su dolencia. Esta inesperada baja obligó a Lionel Scaloni a introducir a Nicolás Otamendi a marchas forzadas en el minuto 43.
El infortunio inauguró una noche negra para la retaguardia de la Albiceleste, que vio rota su estabilidad habitual. Este contratiempo alteró por completo los planes estratégicos planteados por el cuerpo técnico argentino para contener el ataque español.
El drama defensivo para los vigentes campeones se terminó de consolidar durante el transcurso de la segunda mitad. La mala fortuna volvió a ensañarse con la pareja de centrales titular en el momento más crítico del torneo.
Un patrón de lesiones que ha pavimentado el camino de la Roja hacia el título
En el minuto 70 del encuentro, Cristian ‘Cuti’ Romero también se vio obligado a abandonar el césped por problemas físicos. El defensa del Tottenham no pudo soportar el exigente ritmo de partido y pidió el cambio de manera forzada.
Esta segunda baja obligó a Scaloni a improvisar una línea de circunstancias para el tramo definitivo del choque. La zaga quedó compuesta por el veterano Otamendi y por Facundo Medina, quien habitualmente se desempeña como lateral izquierdo.
Con este doble percance, Argentina perdió por completo su columna vertebral defensiva en la cita neoyorquina. La salida de sus dos mariscales privó al equipo de su salida limpia de balón y de su gran baluarte en el juego aéreo.
Esta preocupante tendencia de lesiones en los rivales no es una novedad, sino la continuación de un patrón en este Mundial. La racha comenzó en octavos cuando el portugués Nuno Mendes, que estaba siendo el mejor, cayó por problemas musculares.
El maleficio se trasladó a cuartos con las bajas belgas de Tielemans y Courtois, y a semifinales con la retirada del francés Saliba. Una serie de infortunios encadenados que han terminado por allanar el exigente camino de la Roja hacia la gloria. @mundiario
