La obediencia sinónimo de sacrificio

Por: Héctor E. Contreras.

Filipenses 2:5-8 y I-Samuel 15:22.

Es posible que algunos de los lectores de los mensajes que escribo, que nacen del Trono de la Gracia, para su Gloria, se pregunten al igual que yo, cómo preguntó David, cuando dijo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria? Salmo 8:4. ¿Quién soy yo? También algunos se preguntan el por qué la obediencia es sinónimo de sacrificio. El obedecer, para todo el ser humano, es uno de los sacrificios más difíciles de cumplir, porque también el obedecer es igual a sujeción. Un ejemplo vivo es Saúl, escogido por el mismo Dios para que reinara sobre su pueblo. Le falló a Dios, también a Samuel como su profeta y por último, a su propio pueblo, porque quiso convertirse, después de ser rey, en sacerdote para ministrar en el Altar de Dios.  

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, y estando en condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”, Filipenses 2:5-8. Jesucristo era humilde, dispuesto a negar sus derechos, a fin de obedecer a Dios y servir a la gente. Como Cristo, debemos tener una actitud de siervo y servir por amor a Dios y a los demás, no por temor o sentimientos de culpa. La encarnación fue el acto de preexistencia del Hijo de Dios, que voluntariamente adoptó un cuerpo y una naturaleza humana. Sin dejar de ser Dios, se convirtió en un ser humano, el hombre llamado Jesús. No renunció a su deidad para convertirse en humano, sino que dejó a un lado el derecho a su gloria y su poder. En sumisión a los propósitos del Padre, limitó su poder y su conocimiento. Jesús de Nazaret estaba sujeto a lugar, tiempo y a muchas otras limitaciones humanas. Lo que hizo única su humanidad fue su libertad del pecado. ¡Sea bendito por siempre!

La entrega de Dios al mundo en la persona de su Hijo Jesús, fue un sacrificio, tanto para Dios como para Jesús. Dios hizo entrega de su Único Hijo; lo cual se convirtió en sacrificio vivo y Jesús, aceptando ser sacrificado, fue obediente al mandato de su Padre Dios. Cuando venimos a los pies de Jesús, para muchos se convierte en un sacrificio y en realidad es así, porque son muchas las cosas que debemos dejar de lado para poder ser seguidores y servidores de Cristo. Cuando hacemos esto, es decir, entregar nuestras vidas a Cristo, entonces se cumple en nosotros el rol de la obediencia a Dios por medio de Cristo Jesús. 

Pero si alguno me ha causado tristeza, no me la ha causado a mí solo, sino en cierto modo (por no exagerar) a todos vosotros. Le basta a tal persona esta reprensión hecha por muchos, así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza. Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él. Porque también para este fin os escribí, para tener la prueba de si vosotros sois obedientes en todo”, II-Corintios 2:5-9. La explicación de Pablo en estos versos es que, era tiempo de perdonar al hombre castigado por la Iglesia y que se había arrepentido. Ahora necesitaba perdón, compañerismo y consuelo. Satanás podía ganar ventaja si separaba permanentemente a este hombre de la congregación en vez de perdonarlo y restaurarlo. Lo más importante del perdón y la restauración del pecador, es cuando éste se decide por sí mismo en ser obediente a la voz de Dios en la persona de su Espíritu Santo. El volverse a Cristo, como dice al final del verso 9, se convierte en prueba de la obediencia a Dios mediante Jesucristo su Hijo. Es por tal razón que el apóstol Pablo más adelante nos dice lo siguiente: “Y su cariño para con vosotros es aún más abundante, cuando se acuerda de la obediencia de todos vosotros, de cómo lo recibisteis con temor y temblor”, II-Corintios 7:15

Cuando el apóstol Pablo escribe esto sobre el arrepentimiento de los Corintios, menciona su obediencia a la voz del llamado de Dios. Siempre he dicho, luego de haber conocido al Señor, por supuesto, que la obediencia siempre nos eleva al lugar más alto que pueda existir en nuestro actuar caminar por la vida. Desde el hogar paterno hasta nuestro lugar de labor, puede la obediencia, aún en medio de lo que sea que se sacrifique, al final seremos bendecidos por el Señor.

Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros”, I-Samuel 15:22. El libro de I-Samuel no psicoanaliza a Saúl; simplemente anota lo sucedido. Los hechos, no obstante, apuntan a una moraleja. Saúl había comenzado su reinado con todas las oportunidades del mundo. Sólo parecía faltar una compulsión fuerte para “obedecer a Dios sin preguntas”. Bajo la presión de las circunstancias, trató de “flexibilizar” las reglas. Fue así, tan solo con un arrebato momentáneo, perdió el apoyo de Dios. Se volvió cada vez más temeroso, apresurado y celoso, no de Dios, sino de sus instintos internos y de lo que pudiera decir el pueblo sobre su caminar como rey de Israel. Sin el apoyo de Dios, ni de Samuel, Saúl perdió su confianza en sí mismo. Fue a partir de ahí que un espíritu malo comenzó a atormentarlo. En vez de establecer una alianza con David, lo persiguió, obligándolo a huir al desierto para salvar su vida. 

¿Se te dificulta someterte a la obediencia? Es el tiempo de que aprendas a entender el significado de sacrificar parte de tí mismo y en esa parte dentro de tí está: El orgullo, la arrogancia, una pasión interior por el consumo y el tener. También la envidia, el odio, celos y mucha carnalidad. Todo ésto debes llevarlo al pie de la cruz, para que sean cubiertos con la Sangre del Cordero de Dios, derramada allí por tí y por todos aquellos que quieran confesar que Jesucristo es el Señor para gloria de Dios Padre. 

Que la gracia de Dios Padre, de su Hijo Jesucristo y la comunión del Espíritu Santo, cubra cada vida y ésta a la vez pueda conocer del gran amor de Dios al sacrificar a su Hijo Único por amor. ¡Bendición abundante, amados

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here