El inicio de la histórica cumbre ha coincidido con la formación de la nueva AN (primera cámara del Parlamento francés). La jefa de gobierno y los ministros de Asuntos Exteriores y Defensa han preferido adoptar una actitud «contemplativa» ante los proyectos de rearme de la Alianza.
Macron y su gobierno tienen mayoría parlamentaria simple, relativa y modesta. Y esperan contar con el apoyo o abstención de la derecha tradicional (europeísta y atlántista). Pero es una evidencia la ruidosa oposición de la extrema izquierda y la extrema derecha, partidarios de «salir» o dejar de colaborar estrechamente con la Alianza.
A título personal, Macron ha repetido la solidaridad francesa. Pero el cauto silencio de su gobierno, durante la cumbre madrileña, quizá ponga en evidencia los complejos equilibrios nacionales, europeos e internacionales, que pudieran multiplicarse los próximos meses.
Nadie duda ni puede dudarse de la solidaridad euroatlántica de Francia. Quizá esté descubriéndose una Francia más «prudente» en terrenos que pudieran provocar llamaradas de la oposición extremista, muy poderosa.

