El Reino Unido permanece conmocionado por el presunto asesinato de Ann Widdecombe, veterana dirigente del Partido Conservador y una de las voces más reconocibles del euroescepticismo británico, cuya trayectoria política terminó vinculada a Reform UK, la formación liderada por Nigel Farage.
La Policía de Devon y Cornwall ha confirmado la detención de un ciudadano británico de 26 años como sospechoso de la muerte de la exparlamentaria, cuyo cuerpo fue hallado el jueves por la mañana en su vivienda de Haytor Vale, en el parque nacional de Dartmoor, con heridas de extrema gravedad. El arrestado fue localizado en una vivienda de Newton Abbot, situada a menos de 16 kilómetros del domicilio de Widdecombe, donde permanecía bajo custodia hasta este sábado, cuando fue puesto en libertad y apartado de la investigación.
El caso ha adquirido una enorme dimensión pública por el perfil de la víctima, pero los investigadores han pedido prudencia. El subdirector jefe de la Policía de Devon y Cornwall, Matt Longman, aseguró que, tras una primera evaluación realizada junto a especialistas antiterroristas, no existen elementos que permitan considerar que el crimen responda a motivaciones políticas o terroristas.
En un comunicado, el subdirector Longman afirmó que “nuestra prioridad sigue siendo identificar a los responsables y asegurarnos de que toda la evidencia disponible sea analizada exhaustivamente”. “Los investigadores continúan ejecutando numerosas diligencias como parte de la investigación en curso y permanecemos comprometidos a determinar por completo las circunstancias alrededor de este hecho”, indica el departamento de policía.
La investigación por asesinato ha sido asumida por la unidad de delitos graves, que mantiene acordonada la vivienda mientras continúan los análisis forenses y la recogida de pruebas. Paralelamente, los agentes realizan entrevistas puerta a puerta y revisan imágenes de cámaras de seguridad, timbres inteligentes y grabaciones de vehículos. La Policía ha pedido además a la ciudadanía que evite difundir especulaciones en redes sociales para no perjudicar la investigación ni aumentar el sufrimiento de la familia.
De Westminster a la televisión
Widdecombe fue durante más de dos décadas una de las parlamentarias más influyentes de los tories. Representó desde 1987 hasta 2010 a la circunscripción de Maidstone, posteriormente Maidstone and the Weald, y desempeñó responsabilidades ministeriales durante los gobiernos conservadores.
Su perfil político siempre estuvo asociado a posiciones firmemente conservadoras y euroescépticas. Tras abandonar Westminster, se convirtió en una de las voces más visibles del movimiento favorable al Brexit. En 2019 se incorporó al entonces Brexit Party, impulsado por Farage, con el que fue elegida eurodiputada por el suroeste de Inglaterra. Posteriormente continuó vinculada a Reform UK, heredero político de aquella formación.
Su notoriedad trascendió ampliamente la política. Durante los últimos años, Widdecombe se convirtió en un rostro habitual de la televisión británica gracias a su participación en programas de gran audiencia como Strictly Come Dancing, Gran Hermano Celebrity o Celebrity Fit Club, además de colaborar como tertuliana en diversos medios de comunicación. Precisamente el miércoles, apenas un día antes de su muerte, había participado en un programa de TalkTV.
Consternación en toda la clase política
La noticia provocó una reacción inmediata y unánime entre dirigentes de prácticamente todo el arco político británico. El primer ministro en funciones, Keir Starmer, calificó el suceso como “verdaderamente impactante” y pidió dejar al margen las diferencias políticas para respaldar la investigación policial. “Ann fue una política distinguida durante muchos años y su pérdida es enorme”, afirmó el líder dimisionario de los laboristas.
La líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, reconoció sentirse “conmocionada” por un ataque que definió como “horrible” y “difícil de comprender”. También el líder liberal-demócrata Ed Davey expresó su consternación y recordó la larga trayectoria de servicio público de la exdiputada. Las condolencias llegaron igualmente desde distintas sensibilidades políticas, reflejando el peso institucional que Widdecombe mantuvo incluso después de abandonar la primera línea parlamentaria.
Aunque la investigación apenas acaba de comenzar, la muerte de Ann Widdecombe ha vuelto a colocar bajo el foco la seguridad de las figuras públicas británicas. Los investigadores insisten en que todavía es pronto para establecer el móvil definitivo del crimen y mantienen abiertas todas las hipótesis compatibles con las pruebas recabadas. @mundiario
