La salud de Mette-Marit retrasa su debut como reina

La nueva monarquía noruega ha comenzado con una imagen distinta a la prevista. Haakon VIII ha inaugurado por primera vez el Parlamento como rey acompañado por su hija, la princesa heredera Ingrid Alexandra, pero sin Mette-Marit. La reina canceló su participación a última hora debido a una infección respiratoria mientras continúa recuperándose del trasplante de pulmón al que fue sometida en junio. 

La ausencia tiene un peso especial porque la ceremonia del Storting, celebrada este 2 de octubre en Oslo, debía convertirse en uno de los primeros grandes actos de Mette-Marit como reina consorte. Tras la muerte de Harald V y la llegada de Haakon al trono, la familia real atraviesa una reorganización en la que cada aparición pública empieza a definir el reparto de responsabilidades de la nueva generación. 

Ingrid Alexandra da un paso al frente

La salud de Mette-Marit condiciona inevitablemente ese proceso. Diagnosticada con fibrosis pulmonar en 2018, fue sometida en junio a un trasplante después de que su enfermedad empeorara. La intervención evolucionó favorablemente, aunque los médicos ya advirtieron entonces de que necesitaría un periodo prolongado de rehabilitación y seguimiento. 

Precisamente por eso, su ausencia no supone únicamente una cancelación de agenda. La recuperación de un trasplante exige controlar posibles complicaciones, ajustar la medicación y avanzar progresivamente en la rehabilitación. El equipo médico había explicado que el proceso sería largo, lo que anticipa una etapa en la que la participación pública de la reina tendrá que adaptarse a su estado de salud. 

Ese vacío institucional está otorgando mayor visibilidad a Ingrid Alexandra, de 22 años. La heredera acompañó a su padre en la apertura parlamentaria y comienza a asumir una presencia más destacada tras el cambio generacional producido en la Corona. Su aparición junto al rey ofrece además una imagen clara de continuidad: el actual monarca y quien está llamada a sucederle compartiendo uno de los principales actos constitucionales del país. 

Según El País, la baja de Mette-Marit estuvo motivada concretamente por una infección respiratoria, una circunstancia que adquiere especial relevancia debido a su reciente trasplante. La prudencia médica vuelve así a imponerse sobre una agenda institucional que probablemente seguirá dependiendo de su evolución durante los próximos meses. 

El esperado debut de Mette-Marit como reina tendrá que esperar. Mientras ella concentra sus esfuerzos en recuperarse, Haakon empieza a construir su reinado apoyándose cada vez más en Ingrid Alexandra. La ausencia de una reina termina así proyectando a la futura reina, una transición inesperada pero especialmente simbólica para una monarquía que acaba de entrar en una nueva era. @mundiario