Lula y Flávio Bolsonaro dan la espantada en televisión y dejan las elecciones de Brasil a ciegas

Brasil encara los últimos días de la campaña presidencial sin el debate que debía cerrar la recta final antes de la primera vuelta. TV Globo canceló este jueves el encuentro entre los candidatos después de que Luiz Inácio Lula da Silva renunciara previamente a participar y Flávio Bolsonaro, que sí había confirmado su asistencia, anunciara su retirada pocas horas antes del programa. A ello se sumaron dos decisiones judiciales que alteraron las condiciones bajo las que la cadena había organizado el debate.

La combinación dejó a Globo sin margen para mantener el formato previsto. La primera resolución, dictada por la ministra del Tribunal Superior Electoral (TSE) Estela Aranha, impidió a la cadena mostrar el púlpito vacío reservado a Lula y que los candidatos presentes formulasen preguntas dirigidas al presidente ausente. La segunda, del ministro del Supremo Tribunal Federal (STF) Gilmar Mendes, ordenó incorporar al candidato Renan Santos, del partido populista de derechas Missão, pese a que inicialmente no cumplía el criterio establecido por la emisora para participar.

Globo consideró que ambas decisiones modificaban en vísperas de la emisión unas reglas previamente acordadas con las formaciones políticas. La cadena anunció que había recurrido las resoluciones, pero sostuvo que no disponía de tiempo suficiente para revertirlas antes del inicio del programa. En su lugar, emitió un capítulo de su telenovela Quem Ama Cuida.

Lula ya había comunicado a Globo que no acudiría al debate. El presidente y candidato del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) optó por conceder a la misma hora una entrevista al Flow Podcast, donde defendió su decisión de no participar en el formato televisivo.

El presidente cuestionó especialmente el modelo de debate con varios candidatos y argumentó que no consideraba razonable enfrentar a un candidato que, según sus palabras, dispone de una intención de voto muy superior a la de otros aspirantes. La entrevista en Flow alcanzó un pico cercano a 1,5 millones de espectadores, según los datos difundidos sobre la emisión.

 

Lula elige un pódcast y Flávio se retira

La ausencia del candidato a la reelección había obligado ya a Globo a diseñar un programa en el que el púlpito del presidente quedaría vacío. La resolución de la magistrada Aranha, dictada a petición de la candidatura de Lula, impidió finalmente que esa ausencia pudiera visualizarse mediante la imagen del atril sin ocupar. La ministra argumentó que la participación en los debates es voluntaria y que mostrar el espacio vacío podía generar un perjuicio al candidato ausente.

La situación terminó de quebrarse cuando el primogénito del clan Bolsonaro comunicó que tampoco participaría. El senador del Partido Liberal (PL) justificó su decisión por la resolución del TSE y acusó a la Justicia electoral de haber alterado las condiciones del encuentro. “Acabo de tomar la decisión de no acudir al debate de Globo en función de la censura impuesta al evento por el TSE. La prensa tiene que ser libre y las elecciones limpias”, escribió el candidato en redes sociales.

La retirada resultó decisiva porque Lula y Flávio concentran buena parte de la atención de la campaña y la confrontación directa entre ambos era uno de los principales alicientes del debate. Con los dos candidatos fuera, Globo decidió cancelar definitivamente el programa. Ambos habían optado por no acudir, aunque por razones diferentes, dejando a los electores sin el último gran debate televisivo antes de la primera vuelta.

Dos decisiones judiciales en cuestión de horas

El episodio ha situado a la Justicia electoral y al Supremo en el centro de una controversia que trasciende el enfrentamiento entre los candidatos. La resolución de Aranha modificó una de las reglas diseñadas por Globo para gestionar la ausencia de candidatos. La del juez Mendes afectó directamente a la composición del debate al ordenar la incorporación de Renan Santos.

El candidato de Missão no había sido inicialmente incluido por no alcanzar el umbral de intención de voto fijado por la cadena para la invitación, un extremo previsto en la legislación electoral que contempla la exclusión de candidatos siempre y cuando no tengan al menos cinco escaños en el Congreso Nacional. Gilmar Mendes determinó, sin embargo, que debía participar en el espacio. La decisión se produjo pocas horas antes de la emisión y después de que el presidente del TSE, Kassio Nunes Marques, hubiera adoptado previamente una posición diferente respecto a la participación del exgobernador de Minas Gerais Romeu Zema (Partido Novo).

 

Para Globo, la sucesión de resoluciones hizo inviable garantizar el cumplimiento de las reglas que habían sido pactadas con los partidos. “Nuestro deber es el de promover la democracia, pero las sucesivas decisiones judiciales tomadas momentos antes de la realización del debate causan inseguridad jurídica y representan una interferencia indebida en la libertad que la prensa tiene para organizar los debates electorales”, sostuvo la cadena en un comunicado.

Las asociaciones brasileñas de emisoras, editores de revistas y periódicos respaldaron públicamente a Globo y cuestionaron también la intervención judicial sobre unas reglas previamente acordadas.

 

La oposición carga contra Lula y la Justicia

Los candidatos que sí acudieron a las instalaciones de Globo utilizaron la cancelación para responsabilizar políticamente a Lula. Zema cuestionó las decisiones judiciales y sostuvo que habían alterado las condiciones del debate. El exgobernador de Goiás, Ronaldo Caiado (Partido Socialdemócrata) también calificó las resoluciones de una “afronta” a la democracia y atribuyó a Lula parte de la responsabilidad por la ausencia del enfrentamiento televisado.

Son valoraciones políticas de los candidatos opositores y no conclusiones judiciales sobre el comportamiento de Lula o sobre las resoluciones. La cadena, por su parte, no atribuyó exclusivamente al presidente la cancelación: vinculó su decisión a la retirada de Flávio y, especialmente, a los cambios introducidos por las resoluciones judiciales de última hora.

Renan Santos aprovechó asimismo la suspensión para reivindicar su presencia en el debate y atacar tanto a Lula como a Flávio. El candidato de Missão llegó a proponer públicamente a Bolsonaro un debate informal y aseguró que, si perdía, estaría dispuesto a retirar su candidatura y apoyarle. El episodio terminó, por tanto, convirtiéndose en otro capítulo de una campaña marcada por la personalización del enfrentamiento entre los principales candidatos y por una creciente disputa sobre los formatos de comunicación electoral. @mundiario