El Gobierno británico tiene dificultades para aplicar el llamado Protocolo Irlandés que prevé controles de mercancías entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha respondido que «no hay alternativa al cumplimiento estricto de lo acordado». El presidente francés, Emmanuel Macron, ha insistido en que «si hay problemas, hay que asumir que estos no provienen del acuerdo comercial o del protocolo irlandés, sino del Brexit».
«Las relaciones con el Reino Unido deben seguir siendo mutuamente beneficiosas y bajo ninguna circunstancia pueden socavar la integridad del mercado único, la Unión Aduanera o la autonomía en la toma de decisiones por parte de la UE», dice en el comunicado aprobado por el Consejo Europeo. El Reino Unido se queja de que la UE exige una aplicación estricta de esos controles en el Mar de Irlanda y que eso perjudica a la economía de su provincia. Bruselas insiste en que es el único medio de evitar que se tenga que restaurar la frontera terrestre con la República de Irlanda.

