«No quiero que vuelva a suceder», ha pedido este miércoles al Congreso de Estados Unidos Miah Cerrillo, de 11 años, la única supervivinte del tiroteo en la escuela primaria de Uvalde, Texas, de hace dos semanas, en el que murieron 19 personas.
Cerrillo describió cómo se untó con la sangre de una compañera asesinada para que Salvador Ramos, el joven de 18 años que abrió fuego en su aula, pensara que ella también estaba muerta. La niña dijo que ya no se sentía segura en la escuela y describió la crudeza del tiroteo durante una audiencia sobre la regulación de armas de fuego en Estados Unidos.
Cuando se le preguntó en un testimonio grabado qué quería que sucediera en su escuela, respondió: «Tener seguridad». Cuando se le preguntó si se sentía segura en la escuela, negó con la cabeza y dijo: «No quiero que vuelva a suceder».
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