Lamine falla un penalti, el Girona remonta y el Barça entra en una crisis peligrosa

El Barça llegó a Montilivi con la obligación moral de lavarse la cara tras la humillación copera, pero salió con la misma sensación de equipo vulnerable. Había regreso de Raphinha, había orgullo herido, había necesidad de respuesta… y aun así, el derbi catalán acabó con otro golpe seco. El Girona, valiente y con personalidad, le robó el liderato y le dejó al Real Madrid el trono con dos puntos de ventaja.

Flick no agitó demasiado el once: Eric García entró de central, Gerard Martín ocupó el lateral izquierdo y Ferran volvió a ganarle la partida a Lewandowski como referencia. El plan, sin embargo, se vio pronto metido en una trituradora: presión alta local, partido de ida y vuelta, y un ritmo salvaje que convirtió el encuentro en una guerra sin pausa. En ese caos, el Barça no fue inferior… pero sí más frágil.

La primera parte tuvo electricidad, ocasiones y un detalle que lo explica todo: el Barça pudo irse al descanso por delante y no lo hizo. Raphinha estrelló un balón en el poste y, en el añadido, Lamine Yamal falló un penalti tras una falta clara de Blind a Dani Olmo. Ese disparo al palo fue algo más que una ocasión perdida: fue una grieta emocional. En partidos así, el fútbol castiga con crueldad cuando no muerdes.

La segunda parte siguió con la misma intensidad, y por fin llegó el gol: centro de Koundé y cabezazo impecable de Cubarsí a la escuadra, un 0-1 de central con alma de delantero. Parecía el punto de inflexión, el partido que te ordena la cabeza… pero al Barça le duró dos minutos la calma. Lemar empató tras pase de Vanat y Montilivi se encendió como si oliera sangre.

Y ahí llegó el desenlace que duele de verdad: el Barça se descompuso en los detalles. Salió Raphinha a la hora de juego, el Girona creció, Joan García evitó el desastre antes de tiempo, y la insistencia local terminó encontrando premio con el 2-1 de Fran Beltrán. Los azulgranas protestaron por una falta previa a Koundé que no se revisó, pero la realidad es más cruel: el Barça suma su segunda derrota seguida y, con el liderato perdido, entra en un tramo donde la presión ya no es externa… es interna. @mundiario