Lamine Yamal ha compartido en redes una imagen que coincide con el inicio del Ramadán, el mes más sagrado del calendario islámico, que en esta ocasión se extiende del 17 de febrero al 19 de marzo. El joven futbolista del FC Barcelona, que ya lo cumplió la temporada pasada, vuelve a vivir estas semanas con una rutina especial dentro y fuera del vestuario.
El Ramadán implica el ayuno diario obligatorio para los musulmanes adultos desde el amanecer hasta el atardecer. Durante esas horas no se puede comer ni beber, incluida el agua, y también se prohíben el tabaco y las relaciones sexuales, con el objetivo de reforzar la disciplina espiritual, la comunidad y la reflexión personal.
El ayuno comienza tras el Suhoor, la comida previa al amanecer, y se rompe con el Iftar al caer el sol. Para un deportista profesional, ese calendario no solo cambia horarios: cambia la gestión del esfuerzo, el descanso y la hidratación, un factor decisivo en un deporte donde el cuerpo se exprime cada tres días.
En el caso de los futbolistas de élite, no existe una exención automática por competir, aunque sí puede haber permisos específicos concedidos por una autoridad religiosa. En el caso de Lamine, se explica que tiene autorización para omitir el ayuno en días de partido, una fórmula que algunos jugadores aplican para proteger su rendimiento sin romper el compromiso religioso.
En un artículo publicado por Marca, el propio Lamine ya explicó el año pasado cómo lo afronta: se levanta de madrugada para rezar, controla la hidratación con electrolitos y evita el azúcar cuando llega el momento de comer. En el Barça lo entienden como un reto de planificación, no como un problema, porque en el fútbol moderno la fe también se gestiona con ciencia. @mundiario
