El Fenerbahçe cerró el mercado invernal con una imagen incómoda: tres delanteros fuera y casi ningún reemplazo real. Jhon Durán se marchó al Zenit, En-Nesyri al Al Ittihad en una operación que incluyó a Kanté, y Cenk Tosun terminó en el Kasımpaşa.
El problema no fue solo la pérdida de nombres, sino la sensación de improvisación. El club intentó fichajes de peso como Sörloth, Lookman, Lukaku o Nkunku, pero ninguno se concretó. El único refuerzo fue Sidiki Chérif, insuficiente para tapar el vacío ofensivo.
En ese contexto, Marco Asensio pasó de ser un lujo a convertirse en pieza estructural. Sin un ‘9’ clásico, el español debe fabricar goles, asistencias y soluciones, cargando con la responsabilidad de decidir partidos.
Sus números lo respaldan: en 18 encuentros de Superliga suma 10 goles y 8 asistencias, cifras que lo mantienen en la pelea por una convocatoria con España para el Mundial de 2026.
Tedesco, obligado a depender más del talento que de la táctica, confía en Asensio y Talisca para sostener al equipo. Paradójicamente, el caos puede elevar la figura del español: si responde, su valor crecerá; si no, el debate será inevitable. El Fenerbahçe no perdió el mercado por azar, sino por mala planificación. @mundiario
