Cuanto más cariñosos, más separaban a Laschet de cualquier tipo de futuro en la CDU. «Adiós y gracias por todo lo que has hecho por el partido», tuiteaba una seguidora sin que Laschet hubiese pronunciado públicamente la palabra dimisión. Friedrich Merz, el que fuera su contrincante en la pugna por la presidencia de la CDU, tuiteó por su parte: «Haré todo lo posible para encontrar un camino amistoso para esto, que también será aprobado por nuestros miembros». Incluso desde otros partidos comenzaron a llegar mensajes de despedida para el cadáver político andante. El portavoz de los liberales, Konstantin Kuhle, agradeció a Laschet «su servicio a nuestro país y por sus décadas de trabajo para la comunidad». Antes de que tendiese la mano que el partido le ha tomado hasta el brazo, la directiva de la CDU ya había reservado la Sala de Exposiciones de Dresde para un congreso que tendría lugar a principios de diciembre y en el que nadie cuenta con que juegue ya un papel relevante.
Laschet pierde así la batalla por su propia supervivencia en medio de una serie de humillaciones y desplantes por parte de miembros de su partido que hacía ya muy difícil su continuidad
Laschet pierde así la batalla por su propia supervivencia, en la que ha luchado desde su fracaso en las urnas, el 26 de septiembre, y en medio de una serie de humillaciones y desplantes por parte de miembros de su partido que hacía ya muy difícil su continuidad. Varios miembros de alto rango del partido habían señalado que los días de Laschet estaban contados e incluso el ministro de Economía, Peter Altmaier, había llamado públicamente a una «rápida realineación en términos de personal y contenido». Después de evitar que Laschet fuera elegido jefe del disminuido grupo parlamentario y ocupar el cargo en su lugar, Brinkhaus dijo, a modo de premio de consolación, que Laschet podría participar en cualquier conversación exploratoria sobre una coalición, pero enfatizó que si bien los conservadores están abiertos a las conversaciones, por ahora depende de los Verdes y el FDP decidir qué camino tomar. Markus Soeder, líder de la Unión Social Cristiana (CSU), el partido hermano bávaro de la CDU, también atacó a Laschet dando por muerta la posibilidad de la coalición Jamaica y afirmando que «Olaf Scholz es quien tiene claramente las mejores posibilidades de ser canciller».
Negociaciones de la ‘coalición semáforo’
Y mientras la CDU se deslizaba en este nuevo proceso de reorientacción, socialdemócratas, liberales y verdes mantenían este jueves la primera de sus tres reuniones de exploración para la ‘coalición semáforo’, de la que salieron todos de muy buen humor. «Ha salido todo muy bien», celebraba la candidata verde, Annalena Baerbock, acompañada de la histórica Claudia Roth y el copresidente Robert Habeck. «Salió todo muy bien», resumió Roth las seis horas de reunión
. El secretario general del SPD, Lars Klingbeil, describió que «todo estupendamente ¡Continuará el lunes! ¡Queremos lograr algo juntos!».
El paso atrás dado por Laschet significa también que, incluso en el caso de que llegase a darse una ‘coalición Jamaica’ de conservadores, liberales y verdes, no será quién la lidere. Los tres partidos mantienen una disciplina estricta de silencio sobre el contenido de las conversaciones y de las discrepancias internas. Aunque a los socialdemócratas comienzan a plantarles cara sus propias juventudes, los salvajes Jusos, que ayer exigieron presencia en las negociaciones para no dejar atrás a su hombre fuerte en el futuro gobierno, Kevin Kuhnert. La presidenta de la formación, Jessica Rosenthal, declaró que «Scholz sabe perfectamente que no pasaremos por alto concesiones indeseables y que queremos seguir el proceso desde dentro para comprobar que todo se hace de acuerdo a nuestro criterio, por lo que admitimos que estas tres primeras reuniones se celebren en este formato porque son solo exploratorias, pero una vez comiencen las verdaderas negociaciones es necesario que nosotros estemos presentes en esa mesa».

