Leonor ya no necesita a sus padres para una de las citas más importantes de la familia real

La princesa Leonor está dejando atrás, poco a poco, la etapa de acompañar a sus padres en los grandes actos oficiales. La próxima semana dará un paso especialmente simbólico en Oviedo: por primera vez, recibirá ella sola a los galardonados con los Premios Princesa de Asturias, sin la presencia de Felipe VI, la reina Letizia ni su hermana, la infanta Sofía.

La cita tendrá lugar el viernes 23 de octubre en el Hotel de la Reconquista, unas horas antes de la ceremonia de entrega de los premios. Será un debut discreto en apariencia, pero cargado de significado: Leonor pasará de compartir el protagonismo familiar a asumir personalmente uno de los encuentros más representativos de los galardones que llevan su nombre.

Y no será precisamente una audiencia con invitados desconocidos. Entre los premiados de esta edición figuran el futbolista Leo Messi, la cantante y escritora Patti Smith, los responsables del mítico estudio japonés Studio Ghibli y la astronauta estadounidense Christina Koch. Un grupo de personalidades de ámbitos muy distintos ante el que la heredera tendrá ocasión de demostrar su soltura institucional.

El cambio no llega de la noche a la mañana. El Rey ya había anticipado durante la edición de 2025 que había llegado el momento de ceder espacio a su hija. Desde entonces, Leonor ha ido sumando pequeñas novedades a su agenda, en una transición calculada que busca prepararla para el papel que desempeñará en el futuro.

El año pasado, por ejemplo, pronunció unas palabras durante la visita al Pueblo Ejemplar de Asturias, en Valdesoto. Ahora, la novedad será todavía más evidente: la princesa recibirá personalmente a los galardonados, les entregará un pin conmemorativo y posará con ellos para la tradicional fotografía de grupo.

La audiencia se celebrará a las 12.30 horas en el salón Covadonga del hotel ovetense. Después, la familia real volverá a reunirse para recibir a los presidentes de los jurados y a los representantes de los patronatos de la Fundación Princesa de Asturias.

Es decir, no se trata de que Leonor vaya a presidir todos los actos de la jornada sin sus padres, sino de que tendrá por primera vez su propio espacio en una de las citas centrales del programa.

Sofía también gana protagonismo: las hermanas estarán solas en otro acto

La infanta Sofía tendrá igualmente un papel destacado en la agenda de Oviedo. El viernes por la mañana, ella y Leonor recibirán juntas a los galardonados con los Premios Fin de Grado 2025 de la Universidad de Oviedo, también sin sus padres.

La escena supone otra novedad respecto a ediciones anteriores, en las que la familia real al completo participaba en este encuentro. Esta vez, las dos hermanas compartirán la responsabilidad de presidirlo, mientras que Leonor asumirá después la audiencia individual con los premiados principales.

La agenda familiar volverá a reunirse en otros momentos de la jornada. Los Reyes y sus hijas recibirán a los galardonados con las Medallas de Asturias y participarán en el resto de los actos previstos, antes de la ceremonia de entrega de los premios en el Teatro Campoamor, a las 18.30 horas.

El sábado 24, la familia se desplazará a Llanes para entregar el Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias a la Cofradía de Pescadoras de Santa Ana. En ese acto, Leonor volverá a tener un papel relevante y será la encargada de pronunciar unas palabras.

El detalle que todavía le falta a Leonor para completar sus grandes debuts

A sus 20 años, la princesa está sumando nuevas responsabilidades después de completar tres años de formación militar y comenzar su etapa universitaria. La evolución de su agenda confirma que la Casa Real está ampliando progresivamente su papel público, aunque todavía hay citas que no ha protagonizado.

Una de las más esperadas es su debut en una cena de gala o de Estado. A diferencia de otras herederas europeas, Leonor aún no ha participado en una velada de este tipo en la que la etiqueta, las tiaras y los grandes vestidos suelen acaparar tanta atención como la agenda diplomática.

Por ahora, su gran estreno de la próxima semana será de otro tipo: menos centrado en el protocolo de gala y más en su capacidad para representar por sí misma a la institución. No habrá una corona nueva ni un cambio oficial de título, pero sí un gesto que habla de su futuro.

En Oviedo, Leonor no solo saludará a algunos de los nombres más destacados del año. También empezará a acostumbrar al público a una imagen diferente: la de una heredera que ya no necesita tener a sus padres al lado en cada paso. @mundiario