REV. HECTOR CONTRERAS.
El autor es pastor ordenado de la Iglesia Evangélica Metodista Libre.
I-Samuel 16:1-3.
El domingo 11 de Octubre, 2020, en la Revista del Aposento Alto de ese día, pude leer lo escrito por el Sr. Alberto J. Quesada, de Santiago de Chile. Su testimonio me llamó poderosamente la atención cuando, de sus propios labios decía: “En un período de mi vida, sentía mucha tristeza recordando lo que me había afectado y no había podido quitarlo de mis emociones y pensamientos. Situaciones imprevistas, recuerdos ingratos, soluciones erradas, respuestas impropias, aún de quien no las esperaba. !Cuántas cosas había almacenado en ese cajón!”. Alguna vez, en el devenir de la vida de la mayoría de las personas, nos ha sucedido lo mismo que al Sr. Quesada; por años hemos albergado una carga interminable en nuestro interior, carga esta que se compara a una bola de nieve en los lugares donde existe, que mientras más gira cuesta abajo, más se agiganta, hasta convertirse en una bola que no se puede controlar. Muchas emociones controlan nuestras vidas y estas, en la mayoría de los casos, nos conducen a fracasar en múltiples ocasiones y nos sucede una y otra vez, hasta que nos despertamos a la realidad de nuestros fallos. Hoy es un gran día para desenterrar todos esos malos recuerdos del ayer, que te han llevado por años a estar en condiciones que no puedes controlar. Déjate guiar por Jesucristo el Señor, quien te convertirá en una persona llena del amor de Dios. El Señor se convertirá en tu guía, en tu luz, en tu vivir. ¡Alabado sea su nombre!
Samuel, juez, sacerdote y profeta, llevaba un buen tiempo llorando por el rey Saúl, porque lo amaba, pero…..¿Qué había pasado en cuanto a la relación del rey Saúl con Dios? Este hombre, por su desesperación, perdió todos los privilegios que poseía como rey de Israel, el día en que se creyó ser también un sacerdote para servir en el templo, su desobediencia en cuanto a cumplir el mandato recibido al obtener una victoria sobre el rey Agag, a quien perdonó la vida y luego tomó el mejor ganado de este rey, con el propósito, según él, de ofrecer sacrificios a Dios. De ahí nacen las palabras de Samuel, cuando dice a Saúl lo siguiente: “¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas , como en que se obedezca a las palabras de Jehová?. Ciertamente, el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros”,I-Samuel 15:22. Rebelión y obstinación, son pecados que nos conducen al fracaso. Son muchas las ocasiones en que he escrito diciendo que, en la obediencia hay bendición. Dios no desea el sacrificio del hombre, para que éste alcance su misericordia. Samuel le dice a Saúl que es mejor obedecer y prestar atención a lo que Dios nos ordena. ¡Házlo! y serás bendecido.
Respuestas impropias, decía el Sr. Quesada en su testimonio. Depongamos nuestras inconductas delante del Altar de Dios, busquemos su presencia en nuestras vidas, entonces seremos bendecidos en todo cuanto emprendamos y nuestras relaciones con Él nos conducirán a establecer sus prioridades, nunca las nuestras, por medio de Jesucristo su Hijo. “Maravillado estoy de Tí, Señor, Santo Dios de quien la gloria es, maravillado estoy”, cantaba el hermano Jaime Murrell. Canta las maravillas del Señor y encontrarás la verdadera satisfacción de un verdadero creyente en Cristo Jesús, Señor nuestro.
“¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey. Y dijo Samuel: ¿Cómo iré? Si Saúl lo supiera, me mataría. Jehová respondió: Toma contigo una becerra de la vacada, y di: A ofrecer sacrificio a Jehová he venido. Y llama a Isaí al sacrificio, y yo te enseñaré lo que has de hacer; y me ungirás al que yo te dijere”, I-Samuel 16:1-3. Dios encomendó a Samuel ir hasta Belén, donde ungiría a un hombre seleccionado por Él mismo, Dios, el cual era conforme a su corazón, porque para el Señor ya Saúl era el pasado. Nuestro Dios tiene nuevas misiones y visiones para todos nosotros, solamente desea que le obedezcamos, dejando de lado todo nuestro pasado y ponernos bajo las ordenanzas del Dios de la misericordia y del amor eterno. Aunque con llantos en sus ojos, dolor en su corazón por el rey Saúl, Samuel marchó hacia Belén para cumplir su nueva misión; misión ésta que conllevaría a la destitución del reinado de un hombre que él mismo había ungido como gobernante de Israel. Al final de su testimonio, el Sr. Quesada dice: “Pero entonces, las palabras citadas para hoy emergieron con fuerza, penetrando mi espíritu. Así mismo como Dios le entrega una nueva tarea a Samuel, mi Dios tiene una nueva misión para mí.
Entonces me llené nuevamente de la unción del Espíritu Santo, dejé atrás mi tristeza, y reconocí mi error y miré hacia adelante dispuesto a continuar el servicio para mi Dios. Ahora si puedo perdonar, amar con el amor incondicional que Dios ha derramado en mí y levantarme con gozo. Llena tu cuerno de aceite, me repetía una y otra vez”. Para este hombre, el cual dijo que poseía un cajón lleno de todo cuanto le atormentaba, la Palabra de Dios hizo eco, retumbó en su corazón, en su espíritu interior, llevándolo a una nueva dimensión llena de gozo, de regocijo y una nueva esperanza de vida en Cristo Jesús. Les invito en esta hora a llenar su cuerno de aceite y disponer todo su ser a ser transformado por el poder de la Sangre de Cristo y la comunión con el Espíritu Santo de Dios; fue el cambio, la transformación gloriosa que halló el Sr. Quesada de Santiago de Chile. Te invito a buscar incondicionalmente el amor de Dios en tu vida.
Para concluir, debo añadir las palabras del apóstol Pablo en su carta a la Iglesia de Filipos: “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado, pero una cosa hago; olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”, Filipenses 3:12-14. Abran sus cajones llenos de malos recuerdos, recuerdos no gratos para sus almas, pasado tormentoso, promesas incumplidas que lo único que hace en su espíritu es sobrecargar sus vidas, recuerdos que destruyen el alma, incluso trastorna la relación de familia, del hogar, de labores y estudios; es el tiempo de volverse a Dios. Cristo aún tiene sus brazos abiertos en espera de cada persona que esté en disposición de despojarse de todas los recuerdos guardados en un cajón que, cuando lo abren, sólo les llena de dolor y atormenta sus vidas. !Vamos hacia adelante! Existe un premio en el Gran Trono de Dios y sólo los valientes lo arrebatan, Mateo 11:12.
Que la gracia del Dios Todopoderoso sea en cada vida, ahora y siempre.




