velo musulmán
. Poco después ingresó en el país su hermano Sayed, que no pudo instalarse en Berlín. A fecha de hoy, sigue sin trabajo y depende de una ayuda pública de 420 euros al mes y de un centro de refugiados en Baviera. Alegó estar sufriendo una
depresión
y ese es el motivo por el que todavía no ha sido deportado a pesar de que su solicitud de asilo fue rechazada en 2016.
«¡No te quites la Sharia de la cabeza!»
El caso es que, tras un largo historial de maltratos, Maryam se divorció en 2017 de su marido según la ley alemana, pero él se negó a anular el matrimonio según la ley islámica. Desde ese momento, su hermano comenzó una persecución. Los vecinos han declarado que de vez en cuando aparecía delante de su casa y gritaba desde la calle: «¡No te quites la Sharia de la cabeza!». En febrero de 2020, Maryam sufrió una laceración en un ojo y Sayed fue condenado a 600 euros por lesiones corporales, pero no abandonó su «misión de honor»: obligar a su hermana de 34 años a llevar el pañuelo e impedir que saliese sola de casa.
Cuando supo que Maryam estaba pensando en casarse con un iraní con el que esperaba empezar una nueva vida, decidió dar un paso más. El pasado 13 de julio quedó con
su hermana, para enseñarle un apartamento que decía haber encontrado. Ese mismo día, la policía registró a Maryam como desaparecida. Su cuerpo fue hallado, a finales de julio, en Holzkirchen, Baviera, en el interior de una maleta. «La autopsia mostró que la joven fue asesinada de manera muy brutal, con heridas profundas en la cabeza y el cuello», explica el portavoz judicial Martin Steltner.
«La mujer, para mí, no es lo mismo que para ti, la mujer debe estar dentro de la casa»
Las imágenes tomadas por las cámaras de vigilancia de la estación de tren de Südkreuz de Berlín muestran a Sayed y a otro de sus hermanos arrastrando una maleta al tren. En el primer interrogatorio policial, explicó a los agentes que «la mujer, para mí, no es lo mismo que para ti, la mujer debe estar dentro de la casa, preparar la comida y cuidar a los niños… y mi obligación es hacer que eso se cumpla».
Sin información desde 2005
El de Maryam no es un caso aislado en Alemania, pero forma parte de un conjunto difícil de cuantificar porque los «asesinatos por honor», cuya motivación es el cumplimiento de la Sharía, no son registrados en un apartado propio en la estadística. La Oficina Federal de la Policía Criminal (BKA) publicó una investigación en 2011 que contaba 78 casos hechos públicos entre 1996 y 2005. Desde entonces, no hay más información oficial.
Uta Glaubitz, que fundó en 2007 la página web ‘ehrenmord.de’, asegura que en 2020 se produjeron en Alemania un total de 53 asesinatos de este tipo, lo que supone un promedio de uno a la semana. Según la Oficina Federal de Estadística, hubo un total de 245 asesinatos en Alemania en 2020, lo que apunta que los «asesinatos por honor» suponen una quinta parte de todos los que suceden en este país, a la espera de que los casos judiciales terminen y se confirme esa cifra.
Dos asesinatos por semana
El sindicato de policías DPolG, por su parte, considera que estas
cifras son demasiado bajas
en comparación con la realidad. Su jefe, Rainer Wendt, asume un alto número de casos no denunciados y calcula que «en Alemania, se producen más de cien de ellos cada año», lo que daría una media de dos asesinatos cada semana. Pero solo algunos de ellos saltan a los medios de comunicación, como el de Mezgin Nassan, de 16 años y de origen sirio, desaparecida el 4 de mayo de 2017 y cuyo esqueleto fue hallado en diciembre de 2018 cerca de Haibach. El asesino fue su padre Hashem Nassan, que castigó así a la chica por haberse echado novio y deshonrar a la familia.
El caso, que apareció en la prensa, fue clasificado como un suceso porque en el ámbito informativo estos casos no se incluyen dentro del concepto de violencia machista, como en otros países europeos, ni tampoco en el concepto de violencia asociada a la Sharia, la ley radical islámica, en la que el asesinato no suele ser cometido por el parido o pareja, sino por miembros de la propia familia, como padres o hermanos.
Los perpetradores de este tipo de crímenes proceden a menudo de Turquía, Afganistán, Siria e Irak y es frecuente también que la sentencia afecte a los hijos de la víctima. «El esclarecimiento de los casos se complica porque la mayoría de los implicados tienen el derecho legal para negarse a declarar», ha declarado al diario ‘Bild’ el director de la Policía Criminal Federal alemana, Sebastian Fiedler, que reconoce que muchos de ellos quedan sin resolver.

