Los Diez Mandamientos de la familia

Pastor Andrés Martínez.

Tercer mandamiento.

ESPOSA, SEA LA REINA DEL HOGAR.

Efesios 5:22-25: «Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador».

Siendo Cristo el rey, la iglesia es la reina. Pero ¿Cómo puede una mujer ser la reina del hogar si Dios exige que ella se sujete al marido?

Nuestro primer análisis es que cuando Pablo escribió estas palabras la mujer era una esclava en la sociedad. Ella no tenía ni voz ni voto en las decisiones del hombre, pero Cristo dijo que para él no hay varón ni hembra, somos iguales antes la presencia de Dios.

Yo sé, mujeres, que declarar al hombre cabeza de la mujer es difícil para ustedes. Nadie, ni la mujer ni el hombre debe creer que es fácil para la mujer sujetarse a su marido en todo. Así como el hombre tiene sus ambiciones, la mujer también.

Caballeros por si no lo sabían, la mujer es reina en su hogar. Ella también tiene sus ideales y tiene sus ambiciones. Al igual que el hombre la mujer tiene la capacidad de pensar. Ser esposa no es ser un robot.

Cuando Pablo dice que las mujeres se sujeten a sus maridos lo hace por la seguridad del matrimonio y para la seguridad de la familia.

Es casi decir no destruya la familia, no destruya a sus hijos. No por causa de la mujer, sino por causa del hombre que casi siempre es cabezón.

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