El Real Madrid ha incorporado una pieza que no juega partidos, pero puede influir en su capacidad para seguir compitiendo con los gigantes del fútbol mundial. Bernd Reichart, antiguo consejero delegado de A22 Sports Management y uno de los rostros más visibles del proyecto de la Superliga, se incorpora a la estructura económica de la entidad para dirigir el área de negocio bajo la supervisión de José Ángel Sánchez. Florentino Pérez refuerza así una parcela decisiva en la transformación del club: convertir su dimensión deportiva, su estadio y su alcance internacional en ingresos más diversificados y sostenibles. El movimiento llega cuando el Madrid ya lidera la facturación mundial, de modo que el desafío no es alcanzar la cima, sino ampliar la distancia y aprovechar mejor los activos que ha construido.
La dimensión de la operación se entiende al observar las cifras. Según el informe Football Money League de Deloitte, el Real Madrid registró 1.161 millones de euros de ingresos en la temporada 2024-2025, un récord que lo situó por tercer año consecutivo en la primera posición mundial. De esa cantidad, 594 millones procedieron del negocio comercial, un 23 % más que en el ejercicio anterior, mientras que los ingresos de los días de partido alcanzaron los 233 millones. Esos datos describen un club que ha dejado de depender únicamente de los derechos televisivos, los premios deportivos y la venta de entradas. También revelan la magnitud del reto de Reichart: gestionar una maquinaria empresarial que ya factura como una multinacional y que necesita encontrar nuevas oportunidades de crecimiento sin deteriorar el valor de su marca.
El nuevo responsable llega con un perfil diferente al de un ejecutivo tradicional del fútbol. Su experiencia al frente de A22 lo situó en el centro de la disputa por el modelo de gobernanza de las competiciones europeas, los derechos audiovisuales y la distribución de los ingresos. Antes había desarrollado parte de su carrera en el sector de los medios de comunicación, con responsabilidades en RTL y Atresmedia, además de una relación prolongada con España. Esa combinación puede ser especialmente útil para negociar con patrocinadores internacionales, plataformas de contenidos y empresas interesadas en asociarse a una marca que supera el ámbito estrictamente deportivo. Su principal aportación no será necesariamente inventar un negocio desde cero, sino identificar dónde existe valor sin explotar y convertirlo en contratos, experiencias y relaciones comerciales de largo recorrido.
El primer gran frente será el Santiago Bernabéu, cuya transformación ha elevado las expectativas sobre lo que puede generar un estadio más allá de los partidos. El recinto debe funcionar como una infraestructura de entretenimiento capaz de producir actividad comercial durante buena parte del año, mediante experiencias para visitantes, restauración, zonas prémium, eventos corporativos y acuerdos de explotación. El desafío consiste en encontrar el equilibrio entre el calendario deportivo, la disponibilidad del recinto, los costes operativos y la convivencia con el entorno urbano. No basta con organizar más actividades: cada una debe aportar rentabilidad y reforzar la identidad del club. Reichart puede ayudar a estructurar esa oferta desde una perspectiva comercial internacional, aunque su éxito dependerá también de las condiciones operativas y de la demanda real de cada evento.
El segundo ámbito será el crecimiento de los patrocinios y del comercio de productos oficiales. En un mercado global, las marcas no compran únicamente visibilidad en una camiseta: buscan acceso a comunidades de aficionados, contenidos digitales, experiencias presenciales y oportunidades de activación en diferentes países. El Madrid dispone de una audiencia internacional que puede facilitar acuerdos de mayor alcance, pero la oportunidad consiste en demostrar a los socios comerciales qué retorno obtienen y cómo puede medirse. En el merchandising, la combinación de tienda física, comercio electrónico, lanzamientos exclusivos y productos vinculados a los grandes protagonistas deportivos permite generar ingresos durante toda la temporada. La tarea de Reichart será coordinar esas líneas para que funcionen como un sistema comercial integrado y no como negocios aislados.
Cuánto puede aportar Reichart: cifras, escenarios y riesgos
Las estadísticas permiten construir una referencia prudente para medir el potencial del nombramiento, aunque todavía no existe una cifra pública que permita atribuirle un objetivo económico concreto. En la temporada 2024-2025, los 594 millones de euros de ingresos comerciales constituyeron una base excepcionalmente alta. Si, a modo de ejercicio ilustrativo y no como previsión oficial, esa cifra creciera un 3 %, el incremento equivaldría a unos 17,8 millones de euros; con un avance del 5 %, serían aproximadamente 29,7 millones adicionales. Son escenarios matemáticos sobre una cifra histórica, no promesas de ingresos ni una estimación de lo que conseguirá el nuevo ejecutivo. Además, el crecimiento real dependerá de la evolución de los contratos, los costes, las condiciones del mercado y la capacidad de generar negocio adicional sin limitarse a adelantar ingresos futuros.
El contexto más reciente confirma que el club sigue creciendo, pero también obliga a distinguir entre facturación y rentabilidad. En las cuentas de 2025-2026 aprobadas por el Real Madrid, los ingresos de explotación alcanzaron los 1.221 millones de euros, un 3,1 % más, mientras que el EBITDA llegó a 287,4 millones, con un avance del 18 %. El beneficio después de impuestos fue de 26 millones. <Cite refs={[«turn656922search12»]}/> Estas cifras muestran que el reto no se reduce a vender más, sino a transformar una mayor actividad comercial en resultados económicos sólidos. Para evaluar el trabajo de Reichart será más útil observar el crecimiento de los ingresos recurrentes, el margen de las nuevas actividades y el rendimiento de los acuerdos que anunciar un volumen elevado de facturación sin conocer su coste.
Una proyección razonable para los próximos ejercicios debe contemplar tres horizontes. En el corto plazo, la prioridad será ordenar las oportunidades existentes, revisar contratos y detectar ingresos que puedan desarrollarse con los recursos ya disponibles. En el medio plazo, el objetivo debería ser ampliar la explotación del Bernabéu, fortalecer los patrocinios globales y mejorar la conversión comercial de la audiencia digital. A más largo plazo, el Madrid podría consolidar un modelo en el que estadio, contenidos, comercio electrónico y acuerdos internacionales se alimenten mutuamente. No es posible asignar cifras fiables a cada horizonte sin conocer el plan interno, los contratos vigentes y los costes de ejecución; cualquier cantidad más precisa sería especulativa. La medición deberá basarse en resultados verificables y comparables, no en expectativas asociadas al prestigio del fichaje.
El nombramiento también tiene una lectura institucional. Reichart fue una de las figuras públicas del proyecto de la Superliga, impulsado para cuestionar el modelo de organización y distribución económica del fútbol europeo. Su llegada al Madrid se produce después del acercamiento entre el club y la UEFA anunciado en febrero de 2026, y puede interpretarse como una señal de que la entidad desea concentrar más esfuerzos en el desarrollo de su negocio. Sin embargo, su incorporación no demuestra por sí sola que exista un acuerdo definitivo sobre todos los puntos de la disputa ni que los desacuerdos hayan desaparecido. El fútbol europeo seguirá debatiendo sobre calendarios, derechos audiovisuales, gobernanza y reparto de ingresos. La experiencia negociadora del ejecutivo puede resultar valiosa en ese escenario, pero su responsabilidad inmediata será comercial y no debe confundirse con la representación institucional del club en todos esos asuntos.
La principal fortaleza de Bernd Reichart es que llega a una entidad que ya dispone de marca, audiencia, infraestructura y capacidad para atraer socios globales. Su principal dificultad será demostrar que puede convertir esas ventajas en un crecimiento adicional, rentable y sostenible, sin atribuirse los resultados que dependen de toda la organización. Florentino Pérez no necesita que su nuevo ejecutivo explique el valor del Real Madrid: necesita que encuentre nuevas formas de monetizarlo. Si Reichart logra que el Bernabéu genere más negocio de calidad, que los patrocinios evolucionen con el mercado digital y que cada nueva actividad tenga una rentabilidad medible, su fichaje podrá considerarse estratégico. La verdadera prueba no será el eco de su llegada, sino el impacto que reflejen las cuentas del club en los próximos ejercicios. @mundiario
