Scholz pone a su mano derecha, Wolfgang Schmidt, en el Ministerio de Cancillería y le encarga la misión de apaciguar los conflictos que sin duda van a surgir con los liberales y con los Bundesländer. Schmidt ha estado ya jugando un papel clave en la preparación de las Conferencias de Presidentes con Merkel en los últimos meses y conoce el percal. La única sorpresa del gabinete es la presidenta regional del SPD de Hesse, Nancy Faeser, ministra de Interior. Se encargará de la que Scholz ha descrito como «la especial preocupación para mí de combatir la mayor amenaza que plantea actualmente nuestro orden básico democrático libre, el extremismo de derecha».
Llama la atención que el partido haya nombrado ya, cuando faltan todavía cuatro años para las elecciones, una comisión que desde ahora trabajará en la estrategia de reelección y que está encabezada por Kevin Kühnert. El resto de ministros socialdemócratas son Hubertus Heil en Trabajo, Christine Lambrecht en Defensa y Svenja Schulze en Desarrollo.
Los Verdes asignaron ya sus cargos la semana pasada. A su copresidente Robert Habeck le corresponderá el superministerio de Economía y Clima, mientras que su compañera de liderazgo, Annalena Baerbock, asumirá Asuntos Exteriores. Agricultura será para Cem Özdemir, un veterano del partido de familia turca, mientras que el ministerio de Familia, Mujer y Juventud se asignó a Anne Spiegel, y el de Mediombiente a Steffi Lemke. El FDP operará desde el Ministerio de Finanzas, ocupado por su líder, Christian Lindner, y para la cartera Transportes y Digitalización ha designado a su secretario general, Volker Wissing, mientras que en Justicia y de Educación estarán, respectivamente, Marco Buschmann y Bettina Stark-Watzinger.
La impronta del FDP será evitar subidas de impuestos y mantener las finanzas equilibradas. Lindner ha accedido a renunciar a los alivios fiscales que prometía en campaña a cambio de pequeñas reformas que harán que «la gran mayoría de la sociedad» disponga a final de mes de más efectivo, ha dicho. No obstante, «el freno de la deuda ha sido mantenido y será mantenido». Pero no ha conseguido aclarar cómo pretenden financiar sus futuros socios el ambicioso plan de inversiones acordado, ya que en las 177 páginas del texto del pacto de coalición no hay prácticamente referencias a los costes de dichos proyectos, ya que es necesario conseguir que se active más capital privado.


