Brasil llega a las urnas este domingo con sus dos principales candidatos convertidos en exponentes de dos discursos políticos enfrentados. Luiz Inácio Lula da Silva cerró este sábado su campaña en São Paulo apelando a la defensa de la democracia y la soberanía, mientras Flávio Bolsonaro terminó su recorrido electoral en el interior del estado denunciando una supuesta instrumentalización de la Justicia y acusando al Supremo Tribunal Federal (STF) de actuar en favor del presidente.
La última jornada antes de la votación volvió a mostrar la profunda polarización brasileña. Lula encabezó una multitudinaria caminata por la avenida Paulista y la calle Augusta, en la capital paulista, acompañado, entre otros, por el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) al Gobierno del estado, Fernando Haddad, y por las candidatas al Senado Simone Tebet y Marina Silva. Flávio Bolsonaro, por su parte, recurrió a una de las señas de identidad de las campañas de su padre, Jair Bolsonaro, con una motocarreta por el interior de São Paulo, acompañado por el gobernador Tarcísio de Freitas y dirigentes del Partido Liberal (PL).
Ante sus simpatizantes, Lula presentó la elección como una disputa existencial entre dos modelos políticos. “Ellos acabaron con todo, y nos reconstruimos. Vamos a las urnas mañana con mucha tranquilidad, sabiendo lo que está en juego. De un lado, la democracia y la soberanía. Del otro lado, la barbarie y la corrupción. Estamos trabajando contra jefes de pandillas, contra el crimen organizado”, dijo el presidente izquierdista en su última invectiva antes de los comicios de este domingo.
El candidato del PT volvió a reivindicar la actuación de su Gobierno frente a varios casos de corrupción y aludió de nuevo a la investigación sobre el Banco Master y la detención del exbanquero Daniel Vorcaro, autor de la mayor trama financiera de la historia de Brasil que ha desplegado sus tentáculos a todos los sectores de la cúpula del poder.
Lula pidió además a sus seguidores que regresaran a la Paulista el domingo por la noche, dando por supuesto que podría celebrar allí una posible victoria en primera vuelta. Esa afirmación forma parte de su estrategia de cierre de campaña, aunque los sondeos difundidos antes de la votación, sin embargo, no sitúan a ninguno de los dos principales candidatos por encima del 50 % necesario para evitar un balotaje.
El acto estuvo precedido por un pulso sobre el uso de la avenida Paulista. El Tribunal Regional Electoral de São Paulo había autorizado la marcha, pero con la condición de no bloquear la circulación. Antes del comienzo, la Policía Militar reclamó a la organización que desplazara los vehículos de sonido para liberar espacio, lo que provocó una discusión entre agentes y responsables de la campaña. La policía sostuvo que su intervención buscaba garantizar la circulación y la seguridad.
Quilômetros de amor & quilômetros de luta. 1️⃣3️⃣❤️ É o Brasil pronto pra mais: mais direitos, segurança, SUS, dignidade, soberania e oportunidades. Este país será cada vez maior, ou eu não me chamo Luiz Inácio Lula da Silva. O torneiro mecânico que mais fez universidades na história do Brasil. Obrigado, São Paulo!
— Lula (@LulaOficial) October 3, 2026
Flávio Bolsonaro sitúa al Supremo en el centro de su discurso
A unos 130 kilómetros de la capital, Flávio Bolsonaro cerró su campaña con una caravana de motocicletas entre Santa Bárbara d’Oeste y Americana. El candidato de la ultraderecha centró su intervención en denunciar la cooptación de las instituciones, especialmente en el Supremo Tribunal Federal (STF), una de las cuestiones que más han tensionado la política brasileña durante los últimos años después de que varios de sus magistrados fueran vinculados al caso Banco Master, entre ellos Alexandre de Moraes (exministro de Lula) y de André Mendonça (nombrado por Bolsonaro padre).
“El STF tiene que dejar de ser una comisaría de policía”, afirmó el senador en declaraciones a la prensa. Flávio acusó a ministros de la Corte de favorecer a Lula y sostuvo que existen “amigos de Lula en el STF” que estarían actuando para facilitar su reelección. También acusó al Gobierno de utilizar sectores de la Policía Federal contra sus adversarios y afirmó que el Congreso se encuentra “capturado” por el Ejecutivo y por el Supremo.
El candidato del Partido Liberal prometió, además, una reforma del sistema judicial y defendió una modificación del equilibrio entre los poderes del Estado. Su ofensiva contra el Supremo llega en un momento en que la Justicia se ha convertido en uno de los principales escenarios de la confrontación entre el bolsonarismo y las instituciones brasileñas.
Flávio también ha cuestionado durante la campaña la pulcritud del proceso electoral, incluyendo furibundas críticas al sistema de votación automatizado. En marzo puso en duda las condiciones para que las elecciones fueran “libres y justas” si, en su opinión, no se garantizaba el correcto recuento de los votos; posteriormente pidió la participación de observadores internacionales y anunció el reclutamiento de apoderados electorales para defender el voto.
Una elección marcada por la polarización
La contienda enfrenta a un presidente que busca un cuarto mandato no consecutivo con el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, que intenta mantener el espacio político de la derecha brasileña después de que su padre quedara fuera de la carrera electoral. Lula, de 80 años, y Flávio, de 45, han construido buena parte de sus campañas alrededor de dos interpretaciones contrapuestas sobre el rumbo institucional del país.
CARREATA DA VITÓRIA! 🇧🇷 Uma grande carreata entre Santa Bárbara d’Oeste e Americana, ao lado do governador Tarcísio de Freitas, do futuro presidente Flávio Bolsonaro e do meu parceiro de chapa ao Senado, Guilherme Derrite. Que energia nessa reta final! Obrigado pelo carinho de todos que estiveram com a gente! Para Senador: André do Prado 2️⃣2️⃣2️⃣✅ Para Senador: Guilherme Derrite 1️⃣1️⃣1️⃣✅ Para Governador: Tarcísio 1️⃣0️⃣✅ Para Presidente: Flávio Bolsonaro 2️⃣2️⃣✅
— André do Prado (@andredopradosp) October 3, 2026
La elección tiene además una dimensión regional. Flávio Bolsonaro se presenta como parte del giro conservador latinoamericano que mantiene vínculos políticos con el entorno de Donald Trump, mientras Lula reivindica una política exterior basada en la soberanía brasileña y una posición diferenciada respecto de Washington en el Sur Global, más dispuesta a mejorar sus relaciones con Rusia o China. La relación con EE UU y las tensiones en torno al Supremo también han adquirido protagonismo durante la campaña.
El resultado de este domingo determinará, además, la composición del Congreso y la capacidad del próximo Gobierno para impulsar su programa. Si ninguno de los candidatos obtiene más de la mitad de los votos válidos, la legislación brasileña establece una segunda vuelta el 25 de octubre, lo que prolongaría durante tres semanas una campaña que ya ha estado marcada por una fuerte confrontación política. @mundiario
