Emmanuel Macron ha decidido poner la amenaza rusa en el centro de la agenda de quienes aspiran a ocupar el Elíseo en 2027. El presidente francés reunió este viernes a los dirigentes de las principales fuerzas políticas y a sus candidatos para trasladarles información procedente de los servicios de inteligencia sobre la guerra de Ucrania, la situación en Oriente Próximo y sus consecuencias directas para Francia.
El encuentro es trascendental porque Macron no puede presentarse a un tercer mandato consecutivo. El argumento para convocar a los futuros candidatos es que quienes deberán asumir las decisiones estratégicas del país necesitan disponer de la misma información que el actual presidente para afrontar el debate electoral con conocimiento de las amenazas.
El jefe del Estado francés situó el principal foco de preocupación en la evolución de la actividad encubierta rusa. Según Macron, desde el verano se ha producido una intensificación de las amenazas híbridas contra Europa y Francia, con ataques cibernéticos, operaciones de injerencia y episodios relacionados con drones. El Elíseo ha elevado, en consecuencia, la postura de vigilancia nacional.
La reunión llega después de varios episodios que han elevado la preocupación entre los Gobiernos europeos. Macron citó expresamente el intento de ataque con drones en el aeropuerto alemán de Leipzig, que los servicios alemanes atribuyeron a Rusia, además de las incursiones de drones en distintos países europeos como Lituania o Polonia, y otros incidentes registrados en las últimas semanas.
El presidente francés considera que el episodio de Leipzig demuestra que el riesgo ya no puede circunscribirse al territorio ucraniano o a los países bálticos o del este, próximos al frente con el Kremlin. En su comparecencia posterior al encuentro advirtió de que un ataque similar podría producirse en cualquier otra ciudad europea y defendió que Francia debe prepararse sin esperar a recibir una advertencia previa.
De ahí la decisión de reforzar la protección de infraestructuras críticas y de los centros más sensibles de la industria tecnológica y de defensa frente a drones y ciberataques. El Gobierno deberá elaborar un plan específico mientras Interior incrementa la vigilancia sobre el territorio. Macron también fue tajante sobre una eventual respuesta. Sin precisar qué medidas podría adoptar Francia, afirmó que las acciones rusas contra intereses europeos “no quedarán sin respuesta”. El presidente vinculó además la defensa del continente al mantenimiento del apoyo europeo a Ucrania, una posición que mantiene como uno de los ejes de su política exterior.
Le Pen delega en Bardella y la derecha mira hacia 2027
La convocatoria se produce en plena preparación de una carrera presidencial todavía abierta y con Marine Le Pen situada en una posición destacada en los sondeos publicados recientemente. La líder de Reagrupamiento Nacional (RN) no acudió personalmente al Elíseo y estuvo representada por su delfín, Jordan Bardella.
La ausencia de Le Pen se entiende por las diferencias existentes entre su partido y el Ejecutivo macronista sobre la política exterior, el apoyo a Ucrania y el nivel de compromiso militar y presupuestario que debe asumir Francia. Bardella, por su parte, aprovechó la reunión para poner el acento en el impacto de la crisis internacional sobre los precios de la energía y reclamar medidas para aliviar la factura de los carburantes.
El encuentro no se limitó, por tanto, a Ucrania. La guerra en Oriente Próximo y su repercusión sobre los mercados energéticos ocuparon una parte importante de la conversación. Macron anunció una próxima reunión extraordinaria del G7 centrada en la energía y la seguridad de los suministros.
El centro y la izquierda afrontan su propia batalla
Entre quienes sí acudieron al Elíseo estuvieron el ex primer ministro centroderechista Édouard Philippe (Horizontes), el también exjefe del Ejecutivo macronista Gabriel Attal (Renacimiento), el exministro gaullista Bruno Retailleau (Los Republicanos), el eurodiputado socialdemócrata Raphaël Glucksmann (Plaza Pública), el diputado Olivier Faure (Partido Socialista), el alcalde Fabien Roussel (Partido Comunista) y la consejera regional Marine Tondelier (Los Ecologistas). La composición de la reunión refleja la fragmentación del escenario que deberá resolver la elección presidencial de 2027.
Philippe, antiguo primer ministro de Macron, destacó después del encuentro la determinación mostrada por el presidente para preparar al país ante el nuevo escenario de seguridad. Glucksmann puso el foco en la gravedad de las amenazas rusas, mientras Tondelier señaló la vulnerabilidad energética francesa y la dependencia de determinados suministros exteriores.
En la izquierda, además, el calendario electoral está condicionado por la competencia entre las distintas candidaturas y por el debate sobre quién puede representar una alternativa común. El líder de La Francia Insumisa (LFI), el exdiputado Jean-Luc Mélenchon, tampoco acudió personalmente y estuvo representado por el parlamentario Manuel Bompard. El resultado es un campo progresista dividido entre diferentes estrategias y proyectos políticos, mientras los partidos comienzan a definir sus posiciones de cara a 2027.
Los últimos sondeos muestran precisamente un escenario fragmentado, con Le Pen y Mélenchon despuntando de cara a una primera vuelta, aunque en posiciones diametralmente opuestas en el espectro ideológico, y Philippe como uno de los candidatos centristas con opciones de disputar espacio electoral, pero sin muchas opciones contra la aspirante de la ultraderecha.
Una campaña presidencial bajo la presión de la seguridad
Macron pretende que la seguridad nacional no quede relegada a un asunto de campaña. El presidente francés insistió en que las divisiones internas pueden debilitar la capacidad de respuesta del país. Al mismo tiempo, rechazó asumir el papel de comentarista de la futura campaña presidencial y presentó la reunión como un ejercicio de transparencia destinado a mejorar la calidad del debate público.
Francia trabaja además en nuevas herramientas legislativas contra las injerencias extranjeras y los ataques cibernéticos. Macron recordó que París lleva años reforzando sus capacidades en este ámbito, entre ellas Viginum, la agencia creada para detectar y combatir las operaciones de injerencia digital. @mundiario
