Venezuela atraviesa uno de sus capítulos más decisivos desde las elecciones presidenciales de 2024. Mientras en Caracas se desarrollaban ejercicios militares del Comando Sur de EE UU y crecían las demostraciones de fuerza institucional del aparato chavista, en Ciudad de Panamá se producía una reunión clave que muchos sectores opositores consideran un intento de alineación estratégica de cara a una eventual transición democrática.
La cita congregó a la Premio Nobel de la Paz 2025 María Corina Machado, dirigentes históricos de la mayoritaria Plataforma Unitaria Democrática (PUD), representantes de su partido liberal Vente Venezuela, miembros del equipo de campaña Comando Con Venezuela y figuras de la disidencia chavista en un esfuerzo por redefinir el rumbo opositor tras meses de incertidumbre política.
El cónclave, celebrado en el hotel Megapolis de Ciudad de Panamá, tiene visos de poder sentar las bases de un posible pacto de gobernabilidad entre las fuerzas democráticas y un posible cronograma electoral. Hacía más de dos años que el pleno de la Plataforma Unitaria no se reunía de forma presencial.
A la capital panameña llegaron dirigentes procedentes de Caracas, Madrid y Washington, entre ellos varios expresos políticos, líderes regionales y figuras del exilio venezolano. El objetivo oficial era fortalecer la coordinación política; el trasfondo, sin embargo, apuntaba a algo más profundo como anclar la hoja de ruta común capaz de sostener una futura transición política en Venezuela.
La reunión se desarrolló en paralelo a un escenario regional extremadamente sensible. Estados Unidos ha intensificado en los últimos meses su implicación en la crisis venezolana tras la captura de Nicolás Maduro en enero por parte de las fuerzas estadounidenses bajo acusaciones vinculadas al narcotráfico. Ese contexto de tutelaje otorga a Washington el rol de árbitro en cualquier posible solución política, y explica que buena parte de las conversaciones en Panamá giraran alrededor de compaginar los intereses venezolanos con el denominado “plan de tres fases” impulsado por el secretario de Estado, Marco Rubio.
Machado repetirá como candidata presidencial
Machado emergió como la figura central del encuentro, que acompañó con una rueda de prensa flanqueada por los líderes de todos los partidos convocados y sus primeras espadas, para después encabezar un emotivo mitin con la diáspora venezolana en la céntrica avenida Cuba.
La líder opositora insistió en que el objetivo sigue siendo convocar elecciones presidenciales “limpias y libres”, aunque reconoció implícitamente que el calendario depende tanto de la cohesión interna opositora como de la presión de aliados internacionales y de la coordinación con Washington. La dirigente liberal aseguró que trabaja junto a la Plataforma Unitaria en una hoja de ruta que permitiría organizar comicios presidenciales en un plazo estimado de entre siete y nueve meses.
El principal desafío para Machado ya no parece ser únicamente enfrentar al aparato chavista, sino mantener su capacidad de influencia en Washington, y para ello echa mano ahora de la cohesión de una oposición históricamente fragmentada. La reunión de Panamá reflejó precisamente ese intento de ampliación de la base política.
María Corina Machado anunció el «Acuerdo de Panamá» para la transición democrática en Venezuela https://t.co/ogyBro3FN8 pic.twitter.com/NXf6b2FxWo
— Monitoreamos (@monitoreamos) May 24, 2026
La oposición ampliada
Junto a dirigentes tradicionales de la oposición conservadora, liberal y socialdemócrata participaron figuras provenientes de antiguos espacios chavistas críticos, como el exministro de Economía Rodrigo Cabezas (Zulia Humana) y Atenea Jiménez (Alianza por la Soberanía y la Democracia). Esa incorporación busca concretar una apertura transversal y de reconstrucción institucional que trascienda las viejas divisiones ideológicas.
La presencia de nombres históricos como el exalcalde de Chacao Leopoldo López (Voluntad Popular) o el exregidor metropolitano de Caracas Antonio Ledezma (Alianza Bravo Pueblo) convivió con dirigentes jóvenes y representantes regionales, en una declaración de intenciones por la unidad después de años marcados por fraudes electorales, exilios, persecución judicial y fracturas internas. Machado trató de reforzar esta visión de prioridad nacional apelando constantemente a la idea del “mandato popular” recibido en las presidenciales de 2024 y las primarias de 2023.
Machado encabezó el viernes una maratoniana jornada de conversaciones en el seno de la Plataforma Unitaria con Piero Maroun (Acción Democrática); Roberto Enríquez y Roberto García (Copei); Juan Pablo Guanipa y Juan Carlos Caldera (Primero Justicia); López y Adriana Pichardo (Voluntad Popular); Delsa Solórzano y Reinaldo Cervini (Encuentro Ciudadano); Biaggio y Vicente Pillieri (Convergencia); Adriana Tavares (La Causa R) y Deyalitza Aray (Proyecto Venezuela). También acudieron dirigentes de partidos de la órbita mayoritaria como Noel Álvarez (Gente); José Luis Farías (Centrados) y César Pérez Vivas (Concertación Ciudanana). El candidato Edmundo González Urrutia, exiliado en España y reivindicado por la oposición como presidente electo, ha participado de manera virtual.
“Muchos pensaban que los que estamos aquí jamás nos íbamos a sentar en una misma mesa, pero lo hicimos pa’ echar este país adelante.
Que tenemos diferencias, por supuesto, pero hay un propósito: Liberar a nuestro país y avanzar a la transición a través de unas elecciones… pic.twitter.com/DNfxc23mYY
— Comando ConVzla (@ConVzlaComando) May 23, 2026
El plan de tres fases de Rubio
Sin embargo, el encuentro también dejó visibles ciertas incertidumbres. Todos los sectores coincidieron en la necesidad de convocar elecciones presidenciales tras hacer las reformas a profundidad, pero, aunque la oposición pretende acelerar el curso de los cambios institucionales, no parece haber consenso absoluto con la Administración de Donald Trump —mucho menos con el Gobierno interino— sobre los tiempos ni sobre las condiciones necesarias para garantizar su legitimidad.
Dado que Washington sigue priorizando los acuerdos económicos dentro de la fase de recuperación y reconciliación, algunos sectores están asumiendo que una transición gradual y teledirigida podría prolongarse hasta 2027 o incluso 2028.
Esa discrepancia revela una realidad incómoda para la oposición venezolana, ya que el margen de maniobra interno depende cada vez más de factores externos. La coordinación con Estados Unidos se ha convertido en una pieza central del discurso opositor. Machado reconoció abiertamente que mantiene conversaciones con la Casa Blanca sobre su eventual regreso a Venezuela y sobre las distintas fases del plan político planteado por la Administración estadounidense, que la líder opositora aspira a acelerar para calmar las aguas en un país que comienza a desesperarse por la falta de avances institucionales.
Ejercicios militares de EE UU en Caracas
En paralelo al encuentro político, Caracas vivía una jornada que evoca a la operación militar del 3 de enero. La Embajada de Estados Unidos realizó ejercicios de evacuación con aeronaves MV-22B Osprey y presencia del general Francis Donovan, jefe del Comando Sur estadounidense. Las imágenes de helicópteros sobrevolando la capital venezolana provocaron protestas de organizaciones de extrema izquierda y de sectores del chavismo que denunciaron una demostración de fuerza innecesaria y una vulneración de la soberanía nacional.
La simultaneidad entre la reunión opositora en Panamá y las maniobras militares en Caracas proyectó el ambiente de que en Venezuela se cuecen movimientos para encaminar la transición. Para la oposición, el desafío consiste en transformar ese contexto en una oportunidad real de transición democrática sin provocar nuevas fracturas internas ni que la tutela extranjera pueda bloquear el cambio de régimen en el futuro del país.
Machado parece consciente de ese delicado equilibrio. Durante sus intervenciones evitó discursos maximalistas y apostó por un tono orientado a la reconstrucción institucional, el retorno de los migrantes y la reconciliación política. Incluso insistió en la necesidad de incorporar a sectores provenientes del chavismo crítico como parte de una futura solución nacional. El mensaje apunta a construir una mayoría social amplia y no únicamente un frente antichavista tradicional.
#ÚLTIMAHORA Por segunda vez en el día, aterrizaron aeronaves militares en la Embajada estadounidense en Caracas, como parte de los ejercicios militares que realiza EE.UU. en Venezuela https://t.co/l9ncLqrTpZ pic.twitter.com/R29VCgjYaU
— Monitoreamos (@monitoreamos) May 23, 2026
La cuestión de fondo sigue siendo si esta nueva etapa opositora puede traducirse en resultados concretos. La historia venezolana contemporánea está marcada por procesos de negociación fallidos, diálogos estancados y estrategias internacionales que terminaron debilitando a la propia oposición. Sin embargo, la reunión de Panamá sí parece marcar un cambio de tono menos orientado a la confrontación y más enfocado en construir una arquitectura política que permita sostener una que, según dicen, está en ciernes. @mundiario
