Matan de un disparo en la cabeza al dueño de un club de fútbol búlgaro

El fútbol de los Balcanes y el tejido empresarial de Europa del Este han amanecido sacudidos por un sangriento episodio de violencia selectiva. Iliyan Filipov, propietario del Botev Plovdiv —el club de fútbol profesional más antiguo de Bulgaria—, fue asesinado a tiros este miércoles en una emboscada perpetrada en Plovdiv, localidad situada a unos 120 kilómetros al este de Sofía. El magnate, de 53 años, falleció prácticamente en el acto tras recibir un certero impacto de proyectil en la cabeza en las inmediaciones de su domicilio particular.

La ejecución se produjo al filo de la madrugada en un área periférica de la ciudad, en un operativo relámpago que no dio opción de defensa a la víctima. Según reportaron diversos medios de comunicación locales e internacionales, entre ellos El Periódico, las primeras hipótesis de los testigos apuntan a que el disparo mortal pudo haberse efectuado desde una zona boscosa colindante, un extremo balístico que hasta el momento no ha sido corroborado formalmente por los peritos del Ministerio del Interior.

La reacción de los cuerpos de seguridad fue fulgurante para intentar evitar la huida de los sicarios. Las fuerzas policiales establecieron controles estrictos y acordonaron las principales vías de entrada y salida de la segunda ciudad más poblada de Bulgaria, desplegando un amplio dispositivo de cerrojo territorial para interceptar cualquier vehículo sospechoso que abandonara el perímetro urbano en las horas posteriores al homicidio.

Pese al aparatoso despliegue policial en toda la provincia, las autoridades mantienen un hermetismo casi absoluto sobre las pesquisas. El director de la Policía de Plovdiv, Vasil Kostadinov, compareció ante los medios de comunicación en rueda de prensa limitándose a confirmar la naturaleza del ataque: «El crimen ha sido cometido con el uso de un arma de fuego», reconociendo que los agentes aún trabajan para esclarecer el móvil que motivó la muerte del dirigente deportivo.

Filipov representaba una de las figuras más influyentes del panorama socioeconómico búlgaro gracias a su condición de fundador y director general de PIMK, una de las mayores corporaciones de transporte logístico del país. Fundada en el año 2000, la firma no tardó en expandir sus tentáculos hacia el negocio de la construcción y obra civil, alcanzando proyección internacional con operaciones en distintos mercados europeos.

El peso logístico, las sospechas del pasado y el duelo canario

El poder corporativo del empresario se consolidó además con la adquisición y gestión de una terminal ferroviaria privada en Plovdiv, un enclave estratégico destinado al tráfico de mercancías a gran escala con destino a Turquía y diversos puntos de Asia. Su músculo financiero le permitió asumir el control del Botev Plovdiv, entidad centenaria fundada en 1912 y cuna futbolística de la región natal de mitos como Hristo Stoichkov, si bien el astro exazulgrana nunca vistió sus colores.

Sin embargo, su meteórico ascenso empresarial no estuvo exento de polémicas en la crónica negra del país. La cadena de televisión Nova TV recordó tras el asesinato que una de las sociedades vinculadas a su conglomerado corporativo llegó a ser investigada judicialmente por un presunto delito de tráfico internacional de cocaína, aunque aquellas indagaciones acabaron archivándose sin arrojar resultados concluyentes en su contra.

La sombra del crimen organizado vuelve a proyectarse de este modo sobre la gestión de los clubes deportivos en territorio balcánico, donde las pugnas de poder y los ajustes de cuentas han salpicado en repetidas ocasiones a propietarios y directivos de primer nivel. El asesinato de Filipov desata una profunda conmoción tanto en las gradas del estadio Hristo Botev como en los círculos financieros que tutelaban sus negocios.

Los investigadores examinan minuciosamente las cámaras de seguridad instaladas en las calles cercanas a la residencia y rastrean las últimas comunicaciones telefónicas del empresario para reconstruir sus movimientos previos a la emboscada. La hipótesis de un crimen por encargo cobra fuerza entre los analistas de seguridad, a la espera de que los análisis de balística determinen el calibre del arma empleada.

Bulgaria despide con estupor al dueño del club decano de su balompié, cuya muerte violenta deja un vacío de poder inmediato al frente del Botev Plovdiv. Con la ciudad sumida en la incertidumbre y los accesos blindados por las fuerzas del orden, las autoridades apuran las horas para descifrar un asesinato que tiñe de luto al deporte búlgaro y resucita los fantasmas de la violencia en el país. @mundiario