El Atlético vive una de esas semanas que cambian el ánimo de un club entero. La paliza al Barcelona en Copa ha devuelto la fe, ha encendido al Metropolitano y ha reforzado una idea que Simeone lleva años defendiendo: con el equipo adecuado, cualquier montaña se puede escalar. Y en el palco, Mateu Alemany ya ha entendido el mensaje mejor que nadie.
Tal y como lo recuerda el diario Sport, el director deportivo balear no ha tardado en dejar su sello. En enero cerró tres incorporaciones de impacto —Lookman, Rodrigo Mendoza y Obed Vargas— y el resultado ya se nota en el césped. Lookman, en particular, ha caído de pie: regate, velocidad, colmillo y dos goles que han servido para confirmar lo que en el Atlético se valora por encima de todo: el rendimiento inmediato.
Pero Mateu no quiere quedarse en el aplauso del invierno. Según desveló Matteo Moretto, el Atlético tiene marcado en rojo el nombre de Ederson, centrocampista de la Atalanta, como gran objetivo para reforzar la medular. Ya lo intentaron en el mercado invernal sin éxito, pero ahora la operación se cocina con tiempo, con estrategia y con la ambición de cerrarla entre febrero y marzo.
La clave es que el contexto acompaña. Ederson termina contrato en 2027, y eso suele ser la señal de alarma para cualquier club vendedor: o renuevas pronto o te expones a perder poder en la negociación. El Atlético lo sabe, también sabe que habrá más equipos interesados, y por eso quiere adelantarse. No es solo fichar: es ganar una carrera antes de que empiece.
Y aquí aparece la lectura más colchonera de todas: el Atlético ha entendido que, si quiere competir con los gigantes, necesita ser quirúrgico. Ederson sería ese fichaje de “equipo grande”: físico, recorrido, equilibrio y una capacidad de sostener partidos que encaja como un guante en el fútbol de Simeone. Mateu Alemany ha olido sangre… y cuando el Atlético huele sangre, rara vez se conforma con una sola victoria. @mundiario
