Merz salva los muebles en Baja Sajonia, pero el avance de AfD enciende las alarmas

Las elecciones municipales de Baja Sajonia han dejado a Friedrich Merz una de esas victorias que permiten ganar tiempo, pero difícilmente cerrar una crisis política. La CDU se mantiene como primera fuerza en este Estado del noroeste alemán con el 27,7% de los votos, por delante del SPD, que obtiene el 24,5%. Sin embargo, ambos partidos retroceden con claridad respecto a la anterior convocatoria, mientras Alternativa para Alemania (AfD) protagoniza el movimiento más significativo: pasa del 4,6% al 16,5%, según la proyección de Infratest dimap difundida por NDR.

La CDU conserva la primera posición y evita que el reciente triunfo de AfD en Sajonia-Anhalt se convierta en una secuencia de derrotas consecutivas para los conservadores. Pero sería excesivo interpretar las municipales de Baja Sajonia como una ratificación inequívoca del canciller. Se trata de unos comicios locales, condicionados por candidatos, problemas municipales y dinámicas territoriales propias. Su importancia política está, sobre todo, en lo que dicen sobre el estado de ánimo del electorado alemán.

Y ahí el dato más difícil para la CDU no es haber ganado, sino haberlo hecho perdiendo aproximadamente cuatro puntos. El SPD también cae, alrededor de 5,5 puntos, hasta el 24,5%. Los Verdes quedan en el 13,6%, por detrás de AfD. La fotografía es, por tanto, la de un sistema político en el que las dos grandes formaciones tradicionales siguen ocupando los primeros puestos, pero con una base electoral más reducida y una tercera fuerza creciendo con rapidez.

El salto de AfD adquiere especial relevancia por el territorio en el que se produce. Baja Sajonia pertenece al oeste alemán, donde el partido ha encontrado históricamente mayores dificultades para alcanzar los niveles de apoyo obtenidos en Sajonia-Anhalt, Turingia o Sajonia. Que haya pasado del 4,6% al 16,5% supone un incremento de 11,9 puntos y más que triplicar su porcentaje anterior. NDR identifica precisamente a AfD como la formación que más electores gana en estos comicios.

El avance, además, no se limita a una cifra regional. En Salzgitter, AfD se convierte en la fuerza más votada para el ayuntamiento con alrededor del 27%, por delante del SPD y la CDU. Su candidata a la alcaldía, Patricia Mair, pasa a una segunda vuelta frente al actual alcalde democristiano Frank Klingebiel.

Ese resultado local resulta significativo porque muestra que la formación puede convertir el crecimiento general en posiciones concretas de poder municipal, aunque todavía esté lejos de dominar Baja Sajonia. La propia distribución territorial impide hablar de una conquista homogénea del Estado: AfD crece con fuerza, pero la CDU continúa siendo la primera fuerza en el conjunto.

La diferencia entre crecimiento y capacidad de gobierno es fundamental. Un partido puede aumentar considerablemente sus votos sin disponer de los apoyos necesarios para gobernar. En Alemania, además, las posibilidades de formar ejecutivos dependen de coaliciones y de la disposición de las demás fuerzas a colaborar.

El precedente de Sajonia-Anhalt pesa sobre Merz

La comparación con las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, celebradas una semana antes, explica buena parte de la atención concedida a Baja Sajonia. Allí AfD obtuvo alrededor del 44% y quedó cerca de la mayoría absoluta parlamentaria, mientras la CDU sufrió un retroceso muy pronunciado. Reuters describió aquel resultado como una victoria histórica para la extrema derecha alemana y como un fuerte golpe político para los democristianos de Merz.

Baja Sajonia ofrece ahora una imagen diferente. La CDU no solo conserva el primer puesto, sino que mantiene una distancia de más de once puntos sobre AfD. El problema para Merz es que la formación ultraderechista ya no necesita ganar para alterar el equilibrio político. Le basta con aumentar su representación, desplazar a otras fuerzas y convertir elecciones locales en una plataforma de implantación territorial.

Ese proceso se produce mientras el Gobierno federal atraviesa dificultades relacionadas con la economía, el coste de la vida, las pensiones y la percepción ciudadana de su gestión. Los medios alemanes han señalado que la victoria de AfD en Sajonia-Anhalt intensificó las divisiones dentro de la coalición de Merz y las dudas sobre su agenda de reformas.

La propia CDU de Baja Sajonia ha reconocido que el resultado debe interpretarse con cautela. Su dirigente regional, Sebastian Lechner, admitió que existe un «problema de credibilidad» relacionado con Berlín y con la percepción de la actuación del Gobierno federal. La declaración resulta relevante porque muestra que la inquietud no procede únicamente de la oposición política: también existe dentro de las estructuras territoriales de la CDU.

Merz obtiene así un respiro, pero no una solución. Su partido sigue siendo competitivo en el oeste y continúa encabezando el resultado municipal de Baja Sajonia. Sin embargo, pierde apoyos al mismo tiempo que AfD aumenta los suyos. El desplazamiento electoral no conduce necesariamente todo hacia la derecha, pero sí revela una mayor fragmentación del espacio político tradicional.

El calendario tampoco concede demasiado margen. El 20 de septiembre se celebran elecciones regionales en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Son dos nuevas pruebas para la CDU y para AfD, aunque con características muy distintas. Después llegará otra cita decisiva: las elecciones federales están previstas para 2029.

El verdadero desafío: convertir votos en estructura

El resultado de Baja Sajonia también permite observar la estrategia de expansión territorial de AfD. El partido busca aumentar su presencia municipal, construir organizaciones locales y convertir el crecimiento electoral en una estructura permanente fuera de sus bastiones tradicionales.

Pero los resultados muestran igualmente los límites de esa expansión. AfD ha crecido con enorme rapidez, pero no domina el territorio. En la mayor parte de Baja Sajonia continúa por detrás de CDU y SPD, y su avance es desigual. La cuestión política de fondo será si el incremento de votos puede transformarse en alcaldías, concejalías, gobiernos regionales y, finalmente, en capacidad para participar en ejecutivos.

Ese es el punto en el que la política alemana entra en una nueva fase. AfD ya no puede analizarse únicamente como un fenómeno electoral concentrado en el este. Baja Sajonia demuestra que también puede crecer en el oeste, aunque todavía con una implantación territorial irregular.

La CDU ha evitado un nuevo revés y conserva la primera posición en uno de los grandes Estados occidentales. Pero la distancia que la separa de AfD no debe ocultar el dato central: la formación ultraderechista ha multiplicado por más de tres su apoyo en apenas cinco años y ha adelantado a Los Verdes. @mundiario