Meta sufre: Zuckerberg admite que sus agentes de IA no avanzan y la reestructuración no es ‘limpia’ pese a 145.000M

Mark Zuckerberg acaba de admitir ante su plantilla lo que el mercado ya intuía: los agentes de inteligencia artificial de Meta no evolucionan al ritmo prometido y la reestructuración corporativa que los acompaña ha sido todo menos ‘limpia’. Una confesión que llega en plena ofensiva inversora, con 145.000 millones de dólares previstos para infraestructura de IA solo en 2026.

Claves de la reestructuración

  • La promesa agéntica se estanca. Zuckerberg reconoció que los agentes de IA avanzan más despacio de lo que los directivos calcularon, y el temor a quedarse atrás sigue intacto.
  • Reorganización con fricciones. Meta ha despedido a 8.000 personas en 2026 (un 10% de su plantilla) y recolocado a otras 7.000 en equipos de IA, generando un clima que algunos empleados califican de ‘gulag’.
  • Meta no frena el gasto. Pese a la autocrítica, la compañía mantiene su mayor desembolso histórico: 145.000 millones de dólares en centros de datos y GPU este año, a la espera de obtener beneficios en un plazo de tres a seis meses.

La autocrítica de Zuckerberg choca con el relato de la industria

Durante una reunión interna filtrada a Reuters, el fundador de Meta admitió que la reorganización de la empresa no había sido tan ‘limpia’ como esperaba. Los ejecutivos reconocieron que calcularon mal los plazos para mover a miles de trabajadores con el objetivo de liberar recursos para la IA. La motivación, según la grabación, era un temor concreto: ‘No actuar con la suficiente rapidez para adaptarnos’ a la ventaja de la IA agéntica.

Esta confesión pone en cuestión el discurso dominante de Silicon Valley. Mientras otras grandes tecnológicas proyectan una revolución agéntica imparable, el máximo responsable de Meta reconoce que los agentes —esos sistemas capaces de actuar de forma autónoma en plataformas digitales— aún no ofrecen el salto de productividad esperado. La capa humana, además, está pagando el precio: de los despidos masivos a la reubicación forzosa, el clima laboral se ha tensado hasta el punto de que algunos trabajadores hablan de ‘trabajar en el gulag’, según fuentes internas.

Una inversión de 145.000 millones que aún no da resultados

El gasto de Meta en infraestructura de IA este año supera los 145.000 millones de dólares —una cifra que la sitúa entre las más agresivas del sector— según su último informe financiero. El dato se enmarca en una fiebre inversora que ha llevado a las grandes tecnológicas a desembolsar más de 700.000 millones de dólares en IA en 2026, una cantidad que multiplica por cuatro la del año anterior. Zuckerberg mantiene que la recompensa está a la vuelta de la esquina: en una horquilla de tres a seis meses la compañía empezará a ver beneficios significativos de estas inversiones.

Pero el mercado se muestra escéptico. La rentabilidad de la IA generativa sigue sin estar probada a escala corporativa, y las promesas de eficiencia se diluyen cuando las cifras de productividad interna no cuadran. De hecho Meta inspiró parte de su optimismo en el rendimiento de Claude Code, la herramienta de Anthropic, como referencia de lo que la IA agéntica podía hacer. El problema es que replicar ese éxito dentro de casa está costando más de lo previsto. Cosas que pasan cuando apuestas 145.000 millones a que los agentes funcionan.

Zuckerberg reconoce que la promesa agéntica aún no cuaja. Pero Meta no tiene marcha atrás: ha atado su reestructuración a una factura de 145.000 millones.

El precedente del metaverso acecha la apuesta agéntica

En moncloa.com observamos un patrón que se repite. Meta ya quemó más de 40.000 millones de dólares en el metaverso entre 2021 y 2023, una apuesta titánica que apenas generó retorno y acabó diluida. La compañía tiene un historial de volcados masivos en tecnologías aún no maduras, reestructurando equipos y abandonando prioridades previas cuando el resultado no llega. La pregunta es si esta vez será diferente.

La diferencia clave es que la IA generativa sí tiene aplicaciones empresariales tangibles, pero la competencia es feroz. Mientras Meta lucha por desarrollar agentes eficaces, OpenAI, Google y Anthropic avanzan a ritmos distintos. El verdadero riesgo no es solo técnico, sino de credibilidad: si tras el metaverso y los despidos masivos, los agentes de IA no entregan los resultados prometidos, la confianza de inversores y empleados se resentirá de forma duradera.

En este contexto, Zuckerberg ha optado por mantener el rumbo. La inversión de 145.000 millones se mantendrá, y los ajustes de plantilla continuarán. La gran incógnita es si en los próximos meses veremos los primeros retornos o si, por el contrario, Meta se enfrentará a un segundo fiasco multimillonario en menos de cinco años.

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