Modi se planta ante Trump: India exige a EE UU frenar los ataques a los barcos en el golfo de Omán

La tensión en Oriente Próximo ha sumado un nuevo frente diplomático después de que India emitiera una protesta formal contra Estados Unidos por la muerte de tres marineros indios durante una operación militar estadounidense contra un petrolero que navegaba por el golfo de Omán.

El incidente, que se produce en medio de la creciente confrontación entre Washington y Teherán, ha provocado una reacción inusualmente contundente de Nueva Delhi y amenaza con introducir fricciones en una relación bilateral considerada estratégica para ambas potencias.

La crisis gira en torno al petrolero MT Settebello, una embarcación con bandera de Palaos que fue alcanzada por misiles Hellfire lanzados por fuerzas estadounidenses. Según el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), la acción formó parte de las operaciones destinadas a hacer cumplir el bloqueo marítimo impuesto a los puertos iraníes desde abril. Washington sostiene que el buque ignoró reiteradamente las instrucciones emitidas por las fuerzas estadounidenses y que estaba implicado en actividades relacionadas con el transporte de petróleo iraní.

Sin embargo, las consecuencias humanas del ataque han alterado el debate. Tras las labores de rescate fueron localizados los cuerpos de tres ciudadanos indios: Patnala Suresh, jefe de máquinas; Aditya Sharma, cadete de cubierta; y Shivanand Chaurashiya, mecánico. Se trata de las primeras víctimas mortales registradas entre marineros extranjeros desde que Estados Unidos puso en marcha su bloqueo marítimo contra Irán.

La respuesta de Nueva Delhi fue inmediata. El Ministerio de Asuntos Exteriores convocó al encargado de negocios estadounidense para trasladar sus “profundas preocupaciones” por los ataques contra embarcaciones comerciales con tripulaciones indias. La declaración más contundente llegó de boca del portavoz del ministerio, Randhir Jaiswal, quien afirmó: “Estos ataques deben cesar de inmediato”.

La frase refleja el nivel de malestar existente en el Gobierno indio. Junto a esa exigencia, Nueva Delhi reclamó una vuelta a la negociación diplomática para evitar una escalada militar que amenaza con desestabilizar aún más una de las rutas marítimas más importantes del planeta.

La protesta india no responde únicamente a la muerte de tres ciudadanos. Según las autoridades del país asiático, esta semana tres embarcaciones con presencia de marineros indios han sido objeto de acciones militares estadounidenses. El caso del MT Settebello es el más grave por el resultado mortal, pero no el único.

Días antes, el petrolero MT Marivex fue alcanzado por un ataque estadounidense que provocó un incendio a bordo y obligó a evacuar a sus 24 tripulantes indios. Posteriormente se registró un tercer incidente que afectó a otra embarcación con personal indio.

El estrecho de Ormuz y el riesgo para el comercio mundial

La disputa se desarrolla en un escenario especialmente sensible para la economía global. El estrecho de Ormuz constituye uno de los principales corredores energéticos del mundo. Aproximadamente una quinta parte del petróleo consumido a escala internacional atraviesa estas aguas.

La creciente militarización de la zona está generando preocupación entre los gobiernos y las compañías navieras. El bloqueo estadounidense, diseñado para limitar los ingresos energéticos iraníes, ha transformado una ruta comercial esencial en un espacio de elevado riesgo operativo.

Para India la situación reviste una importancia particular. El país cuenta con más de 300.000 marineros trabajando en flotas internacionales y representa cerca del 15% de la mano de obra marítima mundial. Además, miles de ciudadanos indios trabajan en países del Golfo o sirven en petroleros que cruzan regularmente el estrecho de Ormuz.

Uno de los aspectos más controvertidos del caso es la proporcionalidad de las acciones estadounidenses. Washington sostiene que sus ataques fueron operaciones de precisión dirigidas contra embarcaciones que incumplieron órdenes militares. Según CENTCOM, los objetivos eran inutilizar los buques y evitar que continuaran su trayecto hacia puertos iraníes.

No obstante, desde la India han surgido críticas sobre la necesidad de recurrir a armamento letal contra barcos comerciales.

El secretario general del sindicato de marineros indios, Manoj Yadav, expresó públicamente sus dudas sobre la actuación estadounidense y aseguró que existían alternativas menos peligrosas para la tripulación. Según su planteamiento, los buques podrían haber sido interceptados y retenidos en lugar de ser atacados con misiles.

Un desafío diplomático para Modi y Trump

La crisis llega además en un momento delicado para las relaciones entre Washington y Nueva Delhi. Está previsto que el primer ministro Narendra Modi y el presidente Donald Trump mantengan contactos durante la próxima cumbre del G7, donde previsiblemente este asunto ocupará un lugar destacado en la agenda bilateral.

Durante los últimos años, India y Estados Unidos han reforzado sus vínculos estratégicos en ámbitos como la defensa, la tecnología y la seguridad en el Indo-Pacífico. Sin embargo, la muerte de ciudadanos indios en operaciones militares estadounidenses introduce un elemento de tensión que ambos gobiernos deberán gestionar cuidadosamente.

Nueva Delhi se enfrenta a la presión interna de exigir responsabilidades y garantías para sus trabajadores marítimos. Washington, por su parte, intenta mantener la firmeza de su estrategia frente a Irán sin erosionar una relación considerada clave para sus intereses geopolíticos en Asia.

Las repercusiones trascienden el ámbito bilateral. La Organización Marítima Internacional también ha mostrado preocupación por el aumento de los riesgos para la navegación comercial. Su secretario general, Arsenio Dominguez, condenó cualquier acción que ponga en peligro la seguridad de los marineros y de las rutas marítimas internacionales, reflejando una inquietud creciente dentro del sector naval mundial.

La cuestión central es que la confrontación entre Estados Unidos e Irán está afectando cada vez más a actores que no forman parte directa del conflicto. Tripulaciones civiles, compañías navieras, países importadores de energía y economías dependientes del comercio marítimo se encuentran expuestos a las consecuencias de una escalada militar cuyo alcance continúa ampliándose. @mundiario