Nico Williams regresa con España antes de medirse a Portugal

Las buenas noticias no dejan de acumularse en el seno de la Selección Española tras la brillante exhibición y el contundente triunfo por tres goles a cero frente a Austria. Con el billete a los octavos de final del Mundial de 2026 ya en el bolsillo, el seleccionador Luis de la Fuente ha recibido un tremendo espaldarazo de cara a la planificación estratégica del decisivo encuentro del próximo lunes 6 de julio en Dallas: Nico Williams ha regresado a los entrenamientos y todo apunta a que estará disponible para medirse a Portugal.

El habilidoso extremo del Athletic Club había encendido todas las alarmas en el entorno de la Roja. Williams llegó muy mermado en lo físico a la concentración norteamericana y su situación se agravó notablemente durante el exigente partido de la fase de grupos contra Uruguay, donde sufrió molestias musculares severas tras una peligrosa entrada de Nicolás de la Cruz.

Sin embargo, apenas un día después de arrollar al conjunto austríaco, el atacante ha dado un paso de gigante en su recuperación al reincorporarse al trabajo dentro de las instalaciones de la Selección.

Este viernes, Nico se ha ejercitado en el gimnasio realizando ejercicios específicos junto a otros pilares fundamentales del esquema nacional, como Lamine Yamal, Pedro Porro y Aymeric Laporte. La ausencia de estos tres últimos futbolistas sobre el césped junto al resto del grupo no debe generar ningún tipo de preocupación en la afición española; se trata de una sesión de descarga planificada minuciosamente por el cuerpo técnico para aliviar la fatiga acumulada tras el descomunal esfuerzo físico realizado en Los Ángeles.

La evolución de Williams de cara al trascendental choque de octavos de final supone un alivio estratégico incalculable para el banquillo de España. Si bien la aportación de futbolistas como Mikel Oyarzabal —con su doblete histórico— y el juego interior de Álex Baena resultaron demoledores en el último cruce, la electricidad y el desequilibrio en el uno contra uno que aporta el menor de los Williams dotan a España de un registro ofensivo vertical y letal, ideal para intentar resquebrajar el orden defensivo de la escuadra lusa.

Contrastes en la enfermería y rumbo a las tierras de Texas

La cruz de la moneda en la enfermería española la siguen protagonizando Yeremy Pino y Víctor Muñoz. Ambos futbolistas continúan ejercitándose completamente al margen del grupo, sumidos en una solitaria rutina de recuperación que avanza a un ritmo mucho más lento del esperado. Sus rostros en las sesiones de trabajo reflejan la frustración de quien se sabe cerca del éxito colectivo pero atado por los imprevistos físicos.

Los dos atacantes se encuentran completando planes de rehabilitación sumamente individualizados y bajo la estricta supervisión del cuerpo médico. La naturaleza de sus respectivas lesiones es bastante más compleja de lo que se diagnosticó en un primer momento, un factor adverso que reduce drásticamente sus opciones de tener minutos en el corto plazo en esta exigente Copa del Mundo.

Mientras sus compañeros aceleran el ritmo, ellos deben centrarse en la paciencia, conscientes de que un paso en falso podría agravar sus dolencias. El cuerpo técnico de Luis de la Fuente prefiere no arriesgar lo más mínimo con sus fichas, priorizando la salud a largo plazo de los jugadores antes que forzar una reaparición precipitada en las rondas de eliminación directa.

Por su parte, el resto de la expedición española ultima los detalles logísticos antes de abandonar de forma definitiva tierras californianas. Tras dejar atrás su campamento base en Los Ángeles, el búnker de la Roja se traslada con la firme convicción de que el trabajo realizado en la fase previa ha consolidado las bases de un equipo sólido, solidario y con un hambre de gloria insaciable.

El combinado nacional ya pone rumbo a Texas con la moral por las nubes y el arsenal de gala prácticamente al completo. La plantilla viaja enfocada en asaltar el estadio de Dallas y batir a la Portugal de Cristiano Ronaldo, en un Clásico Ibérico de octavos de final que promete paralizar por completo el planeta fútbol en este inolvidable julio de 2026. @mundiario