El conflicto actual es más bien un síntoma agudo de la crisis que azota al país desde hace décadas. El pueblo de Sudán lleva demasiado tiempo sufriendo una enorme agitación política y una profunda inestabilidad económica; tan arraigadas ya en su sociedad que, ya desde mucho tiempo antes del pasado 15 de abril, un gran número de sudaneses pasaban sus días en «modo supervivencia», tratando, simplemente, de aguantar hasta el día siguiente. Sirva como ejemplo el siguiente dato: sólo el año pasado, la dependencia de ayuda humanitaria de la población del país alcanzó su nivel más alto en una década. Por un lado, los múltiples enfrentamientos armados que se produjeron y la creciente inseguridad alimentaria que sufre toda la región… Ver Más

