Por: Héctor E. Contreras.
Lucas 2:8-11.
He escrito sobre el adviento en diversas ocasiones, al pasar el tiempo hemos aprendido, que el adviento es esperar, y la espera se hace con una convicción interna de esperanza; esperanza que nos lleva a confiar en esta espera, porque vislumbra algo mucho mejor para nuestra vida y esta espera se convierte en fe. La fe es la que nos sostiene en nuestra espera y el mundo cristiano celebra esta espera con gozo, la celebración más hermosa que pueda existir, y es que el Rey de Gloria viva en cada corazón. ¿Qué esperas tú este fin de año o qué esperamos para el que se aproxima? Estamos en el mejor momento en que podemos agigantar nuestra espera, en que Cristo verdaderamente es nuestra esperanza de gloria; esperanza que se convierte en fuente de vida para cada persona. Es el tiempo ideal para decirle a nuestro Dios que nuestra fe se expande hacia Él, creyendo que todo lo que hemos logrado, lo hemos alcanzado por la fe en Cristo Jesús, Señor nuestro. ¡A él sea la gloria!
“Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. Pero el ángel le dijo:No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo pueblo; que nos ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor”, Lucas 2:8-11. En cada persona existe algo de temor y este temor es parte de nuestro ser interior, algo que a todos nos llega en algún momento y esto nos indica que verdaderamente somos humanos, por lo tanto, también tenemos debilidades. La declaración del apóstol Lucas nos dice que los pastores velaban y guardaban las vigilias de la noche con esperanza. La oveja, en su naturaleza, es un animal torpe y su torpeza le lleva a caer fácilmente en terrenos hostiles, desconocidos para ella. Es por tal razón que los pastores velaban cuidando de su rebaño. En este tiempo, cuando Dios nos ha escogido como pastores, también debemos velar por cada oveja que Él ha puesto para pastorear en este tiempo. ¡Gloria a Dios por cada pastor!
Velar también se convierte en espera y esta espera nos lleva en ocasiones a la desesperación, porque las horas se hacen largas e interminables. En su vigilia de esa noche tan especial, los pastores nunca se imaginaron que ante ellos se presentaría un ángel del Señor y les anunciaría lo que sería la noche más especial e inolvidable para cada uno de estos hombres. Eran hombres sencillos, tal vez sin mucho entendimiento, pero si de una gran humildad. Cuando el ángel de Dios se presentó ante ellos, dice la Biblia que tuvieron gran miedo. Pero que bueno, mis amados del Señor, que Dios cuando nos visita, llega con propósitos ya definidos por Él para cada uno de sus hijos. Como el ángel dijo a los pastores: No teman, porque he aquí os doy nuevas de gran gozo. Hoy nuestro Dios nos dice lo mismo: No temamos al mañana, no temamos a lo que pueda presentarse en nuestro intento de reiniciar lo que, por cualquier situación no pudimos alcanzar en el año que casi finaliza. No temas al mañana, porque el mañana traerá su propio afán, confía plenamente en Dios en este tiempo y haz que tu espera sea de fe, de esperanza y de vida plena en Cristo Jesús. Yo te digo en este momento que lees estas líneas, que avances sin temor porque contigo está el Dios que le dijo a Josué: “Mira que te mando que te esfuerces; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo donde quiera que vayas”, Josué 1:9. Es una promesa de Dios a este hombre, que aún hoy perdura en cada corazón que ha confesado que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios. “Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. Más ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba: qué salutación sería esta”, Lucas 1:26-29. Hoy, a cada mujer que lee este mensaje, nuestro Señor le dice: “que eres favorecida de Dios y que Él está contigo”. ¡Qué bendición! para tí, mujer de Dios. Solamente tienes que decir como María: “Hágase conmigo conforme a tu palabra”, Lucas 1:38. ¡Bendito sea Dios para siempre! Hoy te invito a celebrar, a cantar y danzar junto a tu familia, porque Cristo Jesús es nuestra verdadera Navidad. ¡Levántate y resplandece, porque ha venido tu luz!
Que la gracia de Dios Padre, su Hijo Jesucristo y la comunión del Espíritu Santo esté en cada vida.Te invito a celebrar, a cantar y danzar en el nombre del que anunció el ángel de Dios, Jesucristo de Nazaret.
Que la gracia de Dios sea con cada hogar en cada familia de nuestra tierra, República Dominicana. También a los que están allende los mares, pero que a ellos llegan estas líneas escritas con la esperanza y la certeza de que sus vidas sean grandemente bendecidas en Cristo Jesús, Señor nuestro. ¡Bendecidos sean del Señor!




