Por: Héctor E. Contreras.
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Proverbios 10:19-21.
Los versos 11, y 13-14 de este mismo capítulo nos dicen: “Manantial de vida es la boca del justo; pero violencia cubrirá la boca de los impíos. En los labios del prudente se halla sabiduría; mas la vara es para las espaldas del falto de cordura y Los sabios guardan la sabiduría; más la boca del necio es calamidad cercana”. Es por medio de la Biblia, que es la Santa y Divina Palabra de Dios, que podemos ver a través de ella todo lo que conlleva a la gente a destruirse por si misma; simplemente por utilizar un lenguaje inapropiado, muchas veces hiriente e inmaduro en ocasiones. David escribió: “Pues de aquí a poco no existirá el malo; observarás su lugar y no estará allí”, Salmo 37:10. Es lo descrito más arriba sobre nuestros labios y nuestro hablar, los cuales nos indican que debemos ser manantial de vida para los que nos rodean, debido a que hemos sido hallados justos delante de la presencia de Dios y esto llegó a ser por medio de Jesucristo. Te invito, en lo personal, a que seas sabio, prudente y así evitarás el azote de la vara de Dios, porque al final, nunca te irá bien.
“La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos”, Proverbios 18:21. ¿Cuál es la enseñanza de este verso? Entiendo que, tanto una cosa como la otra nos inducirá a vivir de lo que verdaderamente somos. La vida de una persona refleja los frutos de su lengua, de su hablar. Hablar de vida es hablar de la perspectiva de Dios sobre cada aspecto de ella; hablar de muerte es referirse a lo opuesto a la vida, proclamar la derrota o quejarse constantemente, lo que nos indica que no estamos actuando como verdaderos creyentes en Cristo Jesús. ¿Cómo está nuestro lenguaje, nuestro hablar en lo que respecta a la relación de familia? Cuando hablo de familia, incluye todo lo relacionado como padre, madre; en otras palabras parejas de esposos con sus hijos. Esto va acorde con empleados, estudiantes o cualquier rama de la profesión u oficio en que nos encontremos. Nuestro hablar refleja lo que somos en cualquier ámbito del medio en que nos encontremos.
Nuestro hablar, es decir, nuestro lenguaje, también la conducta que desarrollemos frente a los demás, serán siempre un canal de bendición para nuestro vivir.
“Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; Mas con los humildes está la sabiduría”, Proverbios 11:2. En los versículos que encabezan estos escritos encontramos todo lo concerniente a lo que hemos sido, lo que somos y lo que podemos ser. Dice el verso 19 de este mismo capítulo, 11 lo siguiente: “Como la justicia conduce a la vida, Así el que sigue el mal lo hace para su muerte”. Te invito a que camines y actúes en justicia, para que alcances la vida que Dios te brinda por medio de Jesucristo su Hijo, entendiendo que, si vives en mala conducta, esto te puede llevar a la muerte y esta muerte puede ser eterna. Te invito a que dispongas de ti, de tu actuar y vivir, todo lo contrario a la imprudencia, porque la imprudencia te puede llevar a la deshonra y esta última, se convierte en amargura de vida. La soberbia, el orgullo y la arrogancia, puede producir ego y el ego destruye vidas, familia y hasta empresas. Te invito, en el nombre del Señor Jesucristo a que te adueñes de las palabras finales del verso 2, que dicen: “Mas con los humildes está la sabiduría”. Existe un dicho, no conozco su autor que reza así: “La vida siempre te devuelve lo que le entregas. Las semillas buenas producen buenas cosechas, además de que el tiempo es un factor imprescindible para todos nosotros hoy”.
“Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego. Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal”, Santiago 3:5-8. Cuando Dios, mi Dios y Señor, me revela este tipo de mensaje, que en su amor y misericordia me da el entendimiento para poder escribirlo, en ocasiones no puedo entender el tipo de enseñanza que es para ti, amado lector.
Pero, es bueno entender que, dentro de los planes de Dios ya estaba escrito este mensaje para tu vida y tanto yo, como otros hermanos, somos testigos hoy de que nuestro Dios tiene misericordia de ti, porque te ama entrañablemente y este amor lo llevó Jesucristo hasta la cruz del Monte Calvario.
Dios quiere llevarte a una relación genuina con él y esta relación entre tú y él, te conducirá a ser lo que nunca imaginaste que llegarías ser delante de su presencia e inclusive, delante de la gente que se asombra al ver el cambio en ti. Por medio del poder de la sangre del Cordero de Dios y la comunión de su Espíritu Santo, hoy puede ser un nuevo día para tu vida, para tu familia, para tu carrera. Concluyo con los siguientes versos: “Por esto mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios, Santiago 1:19-20. La ira que nace del egoísmo no contribuye a la justicia de Dios, sólo conduce a la malicia y a la destrucción; más la salvación no viene de utilizar métodos humanos, sino de la humilde y amable aceptación de la implementada, que Dios ha hecho que arraigue en el corazón, es lo que dice el verso siguiente, es decir, el 21, que nos enseña: “Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual pueda salvar vuestras almas”.
Todo lo descrito más arriba, debe llevarnos a una profunda reflexión de lo que es vivir una vida y conducta conforme a la Palabra de Dios, la cual dice el autor de la carta a los hebreos lo siguiente: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta”, Hebreos 4:12-13.
Que la luz de la Palabra brille por siempre en cada vida, en cada familia y en nuestra amado pueblo dominicano; pero también a toda nación donde puedan llegar estos escritos. ¡Bendecidos de Dios sean todos!




