Andrés M. Tejada.
Pasó el 25 de noviembre. Un día histórico e irónico para la República Dominicana, pues pienso que es el único día memorable dedicado a nuestro país, a nuestra historia de sacrificio y libertad mediante la resolución de las Naciones Unidas del año 1999.
En efecto, el día internacional de la eliminación de la Violencia Contra la Mujer se instauró mediante una iniciativa de los países latinoamericanos, los cuales, iniciaron en 1981 una lucha por el bienestar de las mujeres y la erradicación de la violencia física, social, Psicológica y emocional de las mujeres, tomando como referencia el horrendo crimen cometido por el dictador dominicano Rafael Leoninos Trujillo Molina, quien planificó y ejecutó el vil asesinato de las 3 hermanas Mirabal el 25 de noviembre de 1960.
Ese día iban rumbo a Puerto Plata las mariposas de la libertad: Patria, Minerva y María Teresa Mirabal junto a su chofer Rufino De Cruz y fueron asesinadas mediante un planificado accidente de tránsito. Ese simulacro, accidente planeado le costaría a Trujillo el máximo repudio internacional y sanciones económicas, siendo el preámbulo de su muerte y caída.
Esa resolución de la ONU, 54/ 134, honra a las heroínas Dominicanas. Pero nosotros nos hemos olvidado de su valor, proeza y entrega. Con una ofrenda floral la comisión de efemérides patrias las honró sin pito y sin flauta. No hubo canto, algarabía ni primera plana. El 25 de noviembre fue para el patriotismo de las deportaciones, y para defender a los Fanjul del embargo Americano. Ni siquiera Eugenio María De Hostos fue profeta. Muy pocos las recordaron. Ni siquiera después de muertas fueron honradas por su patria. «Oh América infeliz que sabes de tus grandes hombres vivos cuando ya son tus grandes muertos». Loor eterno a su valor, entrega y sacrificio en favor de la libertad del pueblo Dominicano.



