En algunas ocasiones, la corrupción política se materializa con penosas obviedades. Sobre todo, cuando el malversado dinero público termina pagando farlopa, meretrices y otros vicios inmobiliarios. Pero en la mayoría de los casos, el envilecimiento de la gestión pública no resulta tan evidente. Sobre todo, cuando la corrupción se queda en la opaca antesala del intercambio de favores, al amparo de la escurridiza lógica del ‘quid pro quo’. Ante el inicio del proceso de paz entre Trump y Putin , resulta imposible ignorar la mezcolanza de negocios multimillonarios con el final a tres años de brutal guerra. Sin Europa ni Ucrania, hombres de negocios y diplomáticos sentados a la misma mesa en Riad han empezado a discutir los términos de… Ver Más

