Inicio Noticias PRESIDENTE DE ANADEGAS EN MAGISTRAL CONFERENCIA EN LA CUMBRE ESTACIONES DE...
Prensa Hispana resalta la conferencia integra para beneficio de nuestros lectores.
El problema más urgente del detallista dominicano
Pregunta: ¿Cuál es hoy el problema más urgente y cómo se refleja en el funcionamiento diario de una estación?
ANADEGAS: El problema más urgente que enfrenta hoy el detallista de combustibles en la República Dominicana es la pérdida progresiva de rentabilidad de nuestras estaciones de servicio.
Nosotros operamos dentro de un mercado regulado por el Estado, con un margen de comercialización establecido, pero enfrentamos costos operativos que aumentan constantemente.
Tenemos mayores compromisos laborales, aumentos en la energía eléctrica, mantenimiento de equipos, seguros, impuestos y obligaciones administrativas.
A esto se suma uno de nuestros mayores problemas: las comisiones que cobran las entidades financieras por las ventas realizadas con tarjetas de crédito y débito.
Estas comisiones se calculan sobre el precio total del combustible, cuando nuestra verdadera remuneración es solamente el margen de comercialización.
Por ejemplo, si vendemos un galón a 300 pesos, esos 300 pesos no son beneficios del detallista. Nuestra ganancia bruta está limitada al margen regulado, del cual tenemos que cubrir todos los gastos.
Esta situación afecta directamente el mantenimiento de las instalaciones, la capacidad de inversión y la estabilidad de miles de empleos.
Desde ANADEGAS hemos sostenido un diálogo permanente con las autoridades para corregir estas distorsiones.
Nuestra posición es clara: necesitamos un margen justo y actualizado que permita operar con seguridad, eficiencia y rentabilidad, sin trasladar cargas injustificadas al consumidor.
Pregunta: ¿Qué costos presionan más al detallista y qué cambios permitirían cubrir gastos, mantener instalaciones y obtener rentabilidad razonable?
ANADEGAS: En la República Dominicana, la rentabilidad del detallista está siendo afectada principalmente por cuatro factores.
Primero, el costo laboral y operativo. Una estación necesita operarios, supervisores, seguridad, administración, energía eléctrica, mantenimiento de dispensadores, seguros y cumplimiento de las normas de seguridad. Todos estos costos han aumentado, mientras nuestro margen de comercialización ha permanecido rezagado frente a la realidad económica.
Segundo, las comisiones bancarias. Tenemos estaciones donde entre el 60 y el 70 por ciento de las ventas se realiza mediante tarjetas. Las entidades financieras cobran aproximadamente entre un 1.95 y un 2.5 por ciento sobre el valor total de la transacción. Esto significa que una parte considerable de nuestro margen bruto termina en manos del sistema financiero, aun cuando somos nosotros quienes asumimos la inversión, los riesgos y los gastos de funcionamiento.
Tercero, las cargas tributarias y regulatorias. Hemos enfrentado situaciones como la contribución establecida en la legislación sobre residuos sólidos, que inicialmente llegó a representar obligaciones de hasta 675 mil pesos anuales para determinadas estaciones, calculadas sobre sus ingresos brutos y no sobre su rentabilidad. Desde ANADEGAS hemos defendido que un negocio regulado no puede ser tratado como si todo lo facturado constituyera ingreso propio o beneficio.
Cuarto, la falta de actualización oportuna del margen de comercialización. En nuestras conversaciones con el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes hemos defendido la necesidad de avanzar hacia el margen de referencia del 10.75 por ciento, establecido en la Resolución 202-2014, cuya aplicación y actualización forman parte de nuestras reivindicaciones.
Reconocemos la apertura al diálogo del Gobierno dominicano, pero necesitamos que los compromisos se traduzcan en resultados verificables y sostenibles.
¿Qué proponemos? Primero, avanzar hacia un margen de comercialización económicamente justo. Segundo, establecer comisiones bancarias razonables, calculadas sobre nuestra remuneración real, o mediante un cargo fijo que no penalice el precio del combustible. Tercero, adecuar las cargas regulatorias a la verdadera capacidad económica del detallista. Y cuarto, crear mecanismos de revisión periódica de los costos operativos.
No estamos solicitando privilegios. Estamos reclamando condiciones que permitan mantener nuestras estaciones abiertas, proteger los empleos y garantizar un servicio seguro y de calidad.
Un sector detallista rentable no solamente beneficia al empresario: beneficia al consumidor y fortalece la economía nacional.
Fiscalización y protección del consumidor
Pregunta: ¿Dónde debe fortalecerse la fiscalización y qué respuesta encuentran de las autoridades?
Desde ANADEGAS consideramos que la fiscalización debe fortalecerse en toda la cadena de comercialización de combustibles, desde su distribución hasta la venta final al consumidor.
Nuestra principal preocupación es garantizar que todos los participantes del mercado operen bajo las mismas reglas. No podemos permitir que un detallista que cumple con sus impuestos, sus obligaciones laborales, sus permisos y las normas de seguridad tenga que competir en condiciones desiguales con establecimientos que incumplen las regulaciones.
Primero, el control de la calidad y cantidad del combustible. El consumidor tiene derecho a recibir exactamente los galones que paga y un producto que cumpla las especificaciones técnicas.
Segundo, el combate a la comercialización irregular. Es necesario reforzar los controles sobre la procedencia del combustible, el transporte, el almacenamiento y los establecimientos que operan fuera del marco regulatorio.
Tercero, la seguridad de las instalaciones. Las inspecciones deben garantizar el cumplimiento de las normas ambientales, de prevención de incendios y de protección de trabajadores y consumidores.
Cuarto, la igualdad de condiciones. La fiscalización debe ser transparente, uniforme y sin privilegios para ningún participante del mercado.
Reconocemos el trabajo que vienen realizando el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, Pro Consumidor, INDOCAL y el CECCOM. Hemos encontrado disposición para escuchar nuestros planteamientos, aunque todavía existen aspectos que requieren mayor coordinación, seguimiento y resultados concretos.
Desde ANADEGAS reiteramos nuestra disposición a colaborar con las autoridades. No tenemos temor a la fiscalización. Por el contrario, queremos una fiscalización fuerte, técnica y justa.
Porque cuando se combate la informalidad, se protege al consumidor, se defiende al empresario que cumple y se fortalece la confianza en el sector de combustibles dominicano.
Pregunta: ¿Qué mejoras deben tener prioridad y qué apoyo necesita el detallista para modernizarse?
Juan Elias entendemos que la modernización de las estaciones de combustibles es indispensable, pero debe realizarse de manera gradual, planificada y de acuerdo con la capacidad económica de cada establecimiento.
En la República Dominicana tenemos estaciones de diferentes tamaños y volúmenes de venta. No podemos exigir las mismas inversiones a una estación pequeña que a una de alto volumen.
Desde ANADEGAS consideramos que las prioridades deben concentrarse en tres áreas.
Primero, seguridad y protección ambiental. Debemos priorizar el mantenimiento de tanques, tuberías, dispensadores, sistemas eléctricos y equipos contra incendios.
Segundo, eficiencia operativa. Necesitamos incorporar tecnologías que permitan controlar inventarios, detectar pérdidas, reducir costos energéticos y mejorar la administración.
Tercero, calidad del servicio. La capacitación del personal, la digitalización y mejores instalaciones son esenciales para responder a las exigencias del consumidor.