Próxima estación, Pekín

Si pudiera hacer una pregunta sobre el encuentro de Pedro Sánchez y Xi Jinping, sería: «¿ De quién fue la idea ?». Su entorno ha dado a entender que llegó de Pekín. Pero la experiencia nos advierte que la única forma de conocer la verdad en Moncloa es pensar en lo contrario de lo que dice. O, tras analizarlo, repartir la iniciativa. España y China atraviesan un periodo de problemas internos y externos, políticos y económicos, que traen preocupados a sus dirigentes. A Xi no le interesa que la guerra en Ucrania continúe, más cuando Putin anuncia un plan para emplazar armas nucleares tácticas en Bielorrusia, que tiene toda la pinta de utilizarlas si las entregas de nuevos tanques y misiles occidentales destrozan a sus unidades. Necesita apoyos a su plan de paz que comenzaría con un alto el fuego . Lo malo es que tampoco puede pedir a Putin que retire sus tropas de los territorios ocupados, no sólo porque significaría la derrota humillante de éste, sino también porque debilitaría su reclamación sobre Hong Kong , como parte de una sola China y de su entera política para el Océano Pacífico, que Washington considera tanto o más importante que el Atlántico. Si alguien le ha dicho que el jefe del Gobierno español va a presidir la Unión Europea a partir del verano, se explica la invitación. Que salga algo de ella es otra cosa Y por parte de Pedro Sánchez, tanto o más, dados los problemas que se le presentan no ya con la oposición, sino dentro del Gobierno, donde Podemos, el socio principal, se siente ninguneado y una vicepresidenta crea una nueva rama bajo el nombre de Sumar, separado del tronco, o sea, restando. Por no hablar ya de la otra pata del banco, los nacionalistas, que al darse cuenta de que Sánchez no puede darles lo que prometió, la autodeterminación, se disponen a amargarle la vida, sacándole cuanto pueden mientras puedan. Noticia Relacionada estandar No Ucrania acusa a Putin de convertir a Bielorrusia en su «rehén nuclear» J. Monjardín Inquietud en la OTAN tras el anuncio sobre el despliegue de armas nucleares tácticas Si a ello se une que la Unión Europea planea enviar en abril a Pekín a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, con el presidente francés, Macron, para convencer a Xi de que medie en Ucrania, nos damos cuenta de que el viaje de Sánchez se queda reducido a ‘acumular millas de vuelo’, por si pierde las elecciones y tiene que conformarse con un alto cargo extranjero. El de la Internacional Socialista ya lo tiene amarrado, pero no el avión privado. Y cuando uno se acostumbra a él…