Mucho se habla –algunos orbanistas incluso con poca disimulada satisfacción– sobre la ralentizada contraofensiva ucraniana . Se menciona la imposibilidad de utilizar con éxito tácticas militares occidentales y sistemas de armas prestados. Se apunta la misión imposible que supone alcanzar contrarreloj la excelencia en operaciones de armas combinadas y penetrar las endurecidas defensas rusas. Incluso se empieza a escuchar que, sin resultados a corto plazo, Ucrania tendría que someterse con un final negociado a la agresión rusa. Aunque solamente fuera por no perder la perspectiva tras 19 meses de guerra, el innegable pesimismo sobre las posibilidades de Kiev debería combinarse con la creciente desesperación que acumula Moscú. La exasperación de Putin ya ha quedado brutalmente reflejada en el ajuste de… Ver Más
