¿Quién quiere un delantero teniendo a Raphinha?

El Barcelona pasó buena parte del verano buscando un delantero centro capaz de asumir el vacío dejado por Robert Lewandowski. Julián Álvarez fue el gran objetivo y el club llegó hasta los últimos días de mercado intentando encontrar una operación de primer nivel. Gabriel Jesus apareció prácticamente sobre la bocina como una oportunidad asequible y experimentada, pero no como el gran golpe que había perseguido la dirección deportiva. El debate sobre el futuro ‘9’ azulgrana, por tanto, nunca terminó de desaparecer.

Quizá el Barça estaba buscando demasiado lejos. Raphinha ha comenzado la temporada convirtiendo una necesidad de mercado en una discusión mucho menos evidente. Después de su doblete ante el Feyenoord suma ocho goles en cinco partidos oficiales: seis en las cuatro primeras jornadas de LaLiga y dos en su estreno en la Champions. No es una buena racha. Es un comienzo descomunal.

El brasileño había marcado ya contra Elche, Athletic, Rayo Vallecano y Valencia. Dos dobletes y dos goles más que le permitieron alcanzar los seis tantos ligueros en cuatro encuentros. Ante el Feyenoord volvió a hacerlo por partida doble y prolongó una secuencia inédita en el club: ningún futbolista del Barça había conseguido marcar en los cinco primeros partidos de una temporada combinando diferentes competiciones.

La Champions solamente necesitó tres minutos para conocer su versión actual. Raphinha recibió, amagó ante dos defensores y definió para abrir el marcador. Karim Adeyemi amplió la ventaja en el minuto 22 y, ya en la segunda mitad, Pedri encontró al brasileño para que firmase el 3-0 y su segundo tanto de la tarde. Cuando Flick decidió retirarlo, su trabajo estaba terminado.

Los números empiezan además a colocarle junto a los delanteros utilizados como referencia para medir el gol europeo. Raphinha lleva ocho tantos oficiales; Mbappé, después de estrenarse contra el Inter en Champions, acumula cinco entre Liga y Europa. El azulgrana no tiene la consideración tradicional de un goleador de área, pero durante este inicio de temporada está produciendo bastante más que muchos de los delanteros construidos exclusivamente para marcar.

Y ahí aparece lo que hace diferente su caso. Raphinha podría marcar mucho menos y seguir siendo fundamental para Flick. Cuando actúa como delantero centro es el encargado de iniciar la presión y el propio entrenador ha destacado públicamente lo bien que ejecuta esa función. Ya la pasada temporada fue una de las piezas esenciales de la contrapresión azulgrana por su capacidad para elegir cuándo saltar, perseguir al poseedor y sostener esfuerzos de alta intensidad.

Corre, aprieta, mete el pie, persigue centrales, baja a ayudar, ataca el espacio y vuelve a empezar. Su velocidad tiene valor cuando el Barça dispone de metros, pero su hambre resulta todavía más importante cuando no tiene el balón. En un equipo que pretende recuperar arriba y atacar antes de que el rival pueda organizarse, Raphinha no es únicamente quien termina determinadas jugadas: muchas veces es quien provoca que puedan empezar.

Tampoco necesita comportarse como un nueve clásico para ocupar esa posición. No vive permanentemente entre centrales ni basa su juego en recibir de espaldas. Se mueve, intercambia alturas, abandona el área para generar espacios y después vuelve a aparecer dentro de ella. Esa movilidad permite que Lamine Yamal, Adeyemi, Fermín u Olmo puedan ocupar zonas interiores sin convertir el ataque en una estructura rígida. Y ahora, además, está marcando como un delantero centro.

El Barcelona puede seguir queriendo a Julián Álvarez o a cualquier otro delantero de primer nivel. Gabriel Jesus tampoco deja de tener sentido como alternativa y recurso para una temporada larga. Pero ocho goles en cinco partidos obligan a modificar la pregunta. Antes se discutía quién debía ocupar el puesto de Lewandowski. Ahora empieza a ser legítimo plantear si el Barça necesita gastar una fortuna para encontrar fuera lo que Raphinha está ofreciendo dentro.

Porque con el brasileño no llegan únicamente los goles. Llegan la presión, la velocidad, el esfuerzo defensivo, los desmarques y una intensidad que condiciona al rival desde la primera salida de balón. Si además todo eso viene acompañado de ocho tantos en cinco encuentros, la pregunta deja de ser una provocación: ¿quién quiere un delantero teniendo a Raphinha? @mundiario