Rafa Jódar ha encontrado en el Masters 1.000 de Shanghái el bálsamo deportivo que tanto necesitaba para enderezar su tramo final de temporada. El tenista madrileño, una de las realidades más ilusionantes del panorama nacional a sus 20 años, festejó por todo lo alto su reciente alianza comercial con la firma de relojería de lujo Rolex firmando una meritoria victoria en las pistas asiáticas. En un choque repleto de alternativas y exigencia física, el español selló su billete a la tercera ronda del torneo chino tras derribar la resistencia del argentino Thiago Tirante.
El desenlace del compromiso requirió una notable dosis de paciencia y aplomo mental para levantar un marcador adverso. Jódar terminó imponiéndose con parciales de 4-6, 6-2 y 6-3 tras algo más de dos horas de intensa batalla sobre el cemento del Estadio Qizhong. El arranque del partido evidenció cierta falta de ritmo competitivo en el juego del madrileño, lo que permitió a Tirante adueñarse de los intercambios desde el fondo de pista y adjudicarse con merecimiento la primera manga.
Lejos de venirse abajo por el golpe inicial, el pupilo español reaccionó con contundencia a partir del segundo parcial. Ajustando su servicio y encontrando una mayor profundidad con su golpe de derecha, Jódar logró desarbolar el sólido esquema defensivo planteado por el sudamericano. Dos rotas de servicio consecutivas le permitieron equilibrar la contienda por la vía rápida y trasladar toda la presión psicológica al tramo decisivo de la confrontación.
En el tercer y definitivo asalto, la frescura de piernas y el colmillo competitivo del joven talento decantaron la balanza a su favor. Jódar mantuvo una concentración impecable en los momentos de mayor tensión, aprovechando sus opciones de quiebre para abrir una brecha insalvable en el luminoso. Con una sobriedad impropia de su juventud, el madrileño cerró el partido sin conceder fisuras y respiró aliviado al certificar un triunfo de enorme valor terapéutico.
Esta victoria supone un auténtico punto de inflexión anímico, ya que ponía fin a una sequía de resultados prolongada en el circuito profesional masculino. Para encontrar el último festejo de Jódar en el cuadro individual de un certamen ATP había que remontarse al pasado 17 de agosto, cuando superó al chileno Alejandro Tabilo en la tercera ronda del Masters 1.000 de Cincinnati. Desde aquel triunfo en suelo estadounidense, el camino del tenista ibérico se había tornado abrupto y esquivo.
La carrera hacia Turín y el examen frente a Lehecka
El bache competitivo de las últimas semanas se había traducido en tempranas y dolorosas despedidas en escenarios de máxima relevancia. Jódar encadenó dos derrotas en su partido de debut tanto en el cuadro principal del US Open como en el reciente torneo de Tokio, tropiezos que encendieron ciertas alarmas sobre su estado de forma. Romper esa inercia negativa en la primera ronda de Shanghái representa el impulso definitivo para encarar el otoño con la confianza completamente regenerada.
Gracias a este sufrido triunfo en territorio chino, el prometedor deportista español se mantiene plenamente enganchado a la encarnizada pugna por un billete para las prestigiosas ATP Finals de Turín, fijadas entre el 15 y el 22 de noviembre. Rafa ocupa en estos momentos la undécima posición en la Race 2026, la tabla anual acumulada que determina los ocho clasificados al exclusivo torneo de maestros, situándose a tiro de piedra de las plazas directas de corte.
La recta final del circuito promete emociones fuertes en el pelotón perseguidor, dado que hasta la fecha únicamente tres raquetas han garantizado de forma matemática su presencia en el round robin italiano: Alexander Zverev, Carlos Alcaraz y Ben Shelton. Con cinco vacantes todavía en el aire, cada ronda que logre superar en Shanghái y en los posteriores compromisos europeos de pista cubierta sumará puntos de oro en su casillero personal.
El siguiente escollo en el camino del madrileño demandará una versión aún más sólida y contundente con la raqueta. En la tercera ronda le aguarda el checo Jirí Lehecka, un tenista de enorme potencia y pegada limpia que castiga con severidad cualquier titubeo al resto. Jódar deberá apoyarse en su solidez desde la línea de fondo y minimizar los errores no forzados para intentar asaltar los octavos de final en la megalópolis asiática.
Con la moral reforzada y el alivio de haber dejado atrás semanas de dudas, Rafa Jódar vuelve a mirar a los ojos a la élite del tenis internacional. A sus 20 años, el tenista español demuestra que posee el temperamento necesario para sobreponerse a los baches y rebelarse ante las adversidades. El sueño de culminar un año de ensueño entre los ocho mejores maestros del planeta sigue más vivo que nunca sobre las pistas de Shanghái. @mundiario
